Vicente Prats

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Algunos de nosotros recordaremos el año 2014 como aquel en el que llegó a nuestras estanterías una joya atemporal, una pequeña colección de canciones llenas de clasicismo, de pop bien hecho, de melodías, voces, guitarras y estribillos, de historias directas sobre recuerdos, sobre desamor, sobre nostalgia, sobre soledad… sobre querer desaparecer de un mundo que no es el nuestro.

Ese pequeño disco es el de Vicente Prats, un disco grabado y concebido en soledad, lleno de canciones que no sabrían si verían la luz, que no sabrían si llegaría el oído atento lleno de locura que decidiera publicarlas, darles forma, solidificarlas en un vinilo (vinilo, por supuesto) y hacerlas llegar a decenas de elegidas estanterías.

Ese pequeño disco es el de Vicente Prats, que bajo una hermosísima carpeta guarda los recuerdos musicales de todos nosotros, guarda todos los secretos y todas las teclas que el pop (que arrasa y atraviesa décadas) tiene que tocar: Teenage fanclub, Byrds, Kinks, Brincos, Beatles… secretos que a través del medio tiempo acaban haciéndonos mover la cabeza… y el corazón. Secretos que en forma de pequeñas frases llenas de verdad nos proporcionan decenas de rimas que recordar, una para cada uno de nosotros.

Al igual que la mano de la portada deja un último cuadrado de color en un pequeño mar de hierba negra, este disco nos deja una pieza más en nuestra colección, una pieza tan brillante como necesaria.

Jackson & his computerband – Memory

Memory_480No recuerdo muy bien cómo llegué a ver este video; ni conozco al grupo ni me suena la canción, ni recuerdo haberlo visto en mis fuentes habituales de música y clips musicales. Pero ahora que lo reviso de nuevo veo por qué lo señalé para candidatarlo a los mejores del año 2014.

Lo que en la primera mitad de la historia simplemente parece ser el relato más o menos acelerado de una tierna y sencilla historia de amor entre un chico y una chica, que hacen el amor en el coche, piden comida a domicilio, ven la tele, conocen a sus respectivas familias y ven fotos de cuando eran pequeños, a partir de los dos minutos y medio todo se vuelve disparatado y las cebras que veían por la tele llaman a la puerta, el chino que les llevaba la comida es la madre del chico y la madre es la que ve la tele con ellos dentro de un coche. Un sinsentido que acaba cuando el chico, ya tras la ruptura, viene de una fiesta con unas amigas y atropella a la chica. Y aún después de eso siguen las sorpresas. No soy capaz de explicarlo mejor, tendréis que verlo. Los cuatro minutos merecen la pena.

Benjamin Clementine – London

BenjaminClementine_Cornerstone_web“London”, de Benjamin Clementine, me sacudió como una tormenta nada más empezar el año. “London” y sus dos compañeras en el “Cornerstone EP”, que fue protagonista de su propia entrada en su momento. Tras ese día, el EP y “London” me han acompañado durante todo el año, y cada vez esos primeros acordes de piano causan el mismo erizamiento capilar que la primera vez.

Londres te llama, ¿qué es lo que esperas, qué es lo que buscas? Londres está en tí, ¿por qué estás negando la verdad? Ese casi recitado lleno de desesperación recubre tu corazón y lo vuelve aún más duro. Y “London” va llenando tu memoria y la repites una y otra vez, y se acaba la canción y sigues cantando London una y otra vez. Y ya no sabes qué es lo que está más desesperado, si la voz o el piano, o el hombre que les ataca con sus lamentos. Y quieres que sus lamentos se vuelvan tuyos, y escucharla otra vez.

Linda Guilala – Verano

a1259182062_2Ya hablaremos largo y tendido sobre el Xeristar de Linda Guilala, uno de los mejores discos nacionales de lo que va de año, a pesar de contar solo con seis canciones. Pero este es el momento de hablar del video de “Verano”, uno de sus trallazos, llenos de distorsión y ruidismo, a imagen y semejanza del video del que es protagonista, lleno de efectos de difuminado, coloreado, degradado, ochenteado y noventeado, polarizado, distorsionado y verde y morado. Tras los efectos se divisa al trío, como tras la distorsión se adivina la intensa melodía y sobre todo la línea de teclado, que en mi opinión le da el punto distintivo y definitorio tanto a la canción como al disco. Y aunque tendré que preguntarles por qué no eligieron “Lo siento mucho” para el video, dejaremos que su “Verano” tenga un hueco en el nuestro.

Movement – Ivory

5406-eoqn7N6OBFN7jL5Este año hay pocos videos con gente desnuda. Se ve que la moralidad va imperando. La moralina, queríamos decir… Hace solo unos días se ha publicado uno de los mejores ejemplos, un video que trata el cuerpo, la piel y el sexo como debe hacerse, con naturalidad y sin pudor.

En el video de “Ivory” de Movement hay cuerpo, piel y sexo. Y hay voyeurismo, o autovoyeurismo, algo que solamente puede conseguir el audiovisual: en el video la pareja protagonista se ve muchas veces convertida en estatuas vivientes, cuya belleza admiran ellos mismos, desde fuera de las cajas. El acto sexual se va detenido y petrificado en carne blanda, permitiendo al hombre y a la mujer contemplarse en su mejor momento. Vernos a nosotros mismos, agradable ejercicio.

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