Future islands – Singles

Future Islands - Singles

Curiosa combinación. Se llaman Future islands y su disco “Singles”, y sin embargo, ni es un recopilatorio de singles ni, desde luego, podamos decir que sea un grupo que mira al futuro.

Más bien, en este “Singles” del trío de Baltimore hay infinidad de miradas al pasado. Un poco Tom Jones, un poco White lies, un poco Barry White, un poco Black, nos imaginamos al cantante enfundado en una gabardina blanca estilo Rick Astley o en un traje brillante estilo Al Jarreau. Un poco de todo eso, y un mucho de Deacon blue, a los que en cierto modo parecen homenajear en la magnífica canción que abre el disco (“Seasons (waiting on you)”) como en la que lo cierra (“A dream of you and me”). Un espíritu de baile, elegancia y ochenterismo que hace de este “Singles” algo delicioso en sí mismo.

Me estoy encontrando que casi todos los discos que me están gustando de este 2014 tienen un componente en común, y es su mirada a los clichés de los años 80. Quizá sea que me estoy haciendo mayor, pero confieso que con todos estos discos estoy disfrutando, si no de nuevas ideas y de sonidos sorprendentes, sí de grandes canciones y de caminos que ya hemos recorrido confortablemente.

Lilacs & Champagne – Shower scene

Lilacs___Champagne_-_Midnight_Features_Vol._1-_Shower_SceneUna pequeña joya del video clip, y, si me apuras, una pequeña joya del corto de ficción. Grabado como una pequeña película en VHS (muy pequeña, dura apenas 2 minutos contando la parte de los títulos), nos cuenta en un puñado de imágenes cómo un guaperas se prepara para una cita y acaba mal. Simple y sencillo, pero visualmente muy logrado y magníficamente reforzado por la intrigante canción que le pone banda sonora.

A vuestros ojos quedan las posibles interpretaciones (¿le envían ellas al fantasma que acaba con su vida?). Estoy seguro de que os pasará como a mí: cada vez que lo volváis a ver más preguntas quedarán sin responder. Disfrutadlo.

Linda Guilala – Lo siento mucho

a1259182062_2No está siendo un buen año para el pop indie español. No hay grandes grupos, no hay grandes nombres, no hay grandes discos, no hay renovación generacional… Pero de vez en cuando sale algún trallazo que te alegra las orejas y te hace pensar que no todo está perdido.

El último: “Lo siento mucho” de Linda Guilala. Un trallazo en toda regla. Un obús dirigido directamente al centro de nuestro cerebro. Un disparo certero y contundente. La mejor canción española del año.

Recuerdo aquel “Si está bien” de Los Planetas. Prácticamente son dos frases, pero tan directas y explosivas que, aún hoy, casi 20 años después de escucharlas por primera vez, aún me hacen llorar. Y aquí llegan los vigueses, y nos lanzan: “Lo siento mucho, no te quiero engañar, no va a pasar, va a dolerte siempre”. Y joder, explota la bomba atómica en nuestro cerebro. No llega a viente palabras, pero ¡cuantas historias cuentan esas veinte palabras! ¡Cuántas veces hemos sentido exactamente lo mismo! Todo ello envuelto en un hongo nuclear de ruido y distorsión, noise clásico y reconocible, guitarrazos y bases de teclado, ritmos pesados y aplastantes, y esa voz que te dice algo tan terrible con un susurro tan dulce…

Tenéis razón, chicos: va a dolerme siempre.

Lo-fang – Blue film

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Ya habíamos hablado de Lo-fang en el fancine, a propósito de su versión de “You’re the one that I want” de Grease, pero hoy toca hablar del disco en su totalidad, de un disco lleno de buenos momentos y que, tras escucharlo, te deja una maravillosa sensación.

Según nos cuentan en 4AD, “Blue film” (el debut de este artista cuyo nombre real es Matthew Hemerlein) se grabó en una granja en Maryland, en hoteles de distintos lugares como Camboya, y en distintos estudios. Quizá todo eso se vea en el disco: una pizca de ruralismo en las notas de rhythm’n’blues, un soplo de pop de habitación, y bastante de electrónica de impecable suavidad. Como si de una mezcla imposible se tratara, “Blue film” nos trae a la cabeza nombres tan dispares como Terence Trent D’Arby, Twin shadow, Tracey Chapman o (incluso) el James Arthur mainstream de “Impossible”. Pero toda esta amalgama funciona, y cada elemento cumple su función emocionadora (¡palabro!) mientras sus estribillos se nos meten en la cabeza y se nos funden con las neuronas de la melancolía.

La voz superpersonal de Mr. Hemerlin se nos cuela desde las primeras estrofas de “Look away”, iniciando un camino por las voces del r’n’b negroide, visible a pesar de las hierbas de las bases electrónicas con sabor a ochentas. “Boris” o “When we are in fire” continúan agrandando estas agradables sensaciones, cuya capacidad de atracción se mantienen hasta que, casi al final, nos encontramos con la citada versión, maravillosa, aplastante. El poder de la tristeza en nuestra granja electrónica.

The acid – Basic instinct

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El truco de la cámara superlenta para insuflar dramatismo a unas imágenes en movimiento es algo ya muy utilizado y de lo que incluso se llega a abusar en algunas ocasiones. Sin embargo, el que presentamos en esta ocasión tiene una magia especial al usarla: quizá sea por los monos semitransparentes, quizá sea por las pelucas que parecen enormes anémonas, quizá sea por algunos vuelos tan espectaculares que parecen imposibles… o quizá sea simplemente la belleza de la canción, cuya emoción gana enteros cuando se le añaden las imágenes.

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