Espejos y diamantes – Días de lluvia, tecnopop y Morrisey

Y la primera posición de las mejores canciones nacionales de 2017 tenemos hablar de esta sorpresa que iluminó el final de este año que se acaba, una cancionaca maravillosa que salió de la nada para convertirse en uno de mis himnos personales, y eso que ya hace muchos años que no pincho.

Y es que este estribillo de “Días de lluvia, tecnopop y Morrisey” tiene todos los ingredientes para ser el himno generacional de cualquier garito de pop en cualquier ciudad del país. Y si luego vas indagando y te enteras de que detrás hay gente de Carrero Bianco, pues sabes que has acertado.

Por desgracia no hay video, pero os dejamos con el audio para que os dejéis conquistar.

 

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Atrás tigre – Fainos saír

Estoy acostumbrado a que el pop gallego me dé acceso a pequeñas joyas, joyas que a veces no quieren ni siquiera salir de su cofre, que son extraídas de la tierra con la única pretensión de servir de exorcismo vital para sus autores. Fuera de lo que Galicia aporta al indiemainstream nacional (Triángulo de amor bizarro, Novedades Carminha, etc.), todos los años surgen pequeños proyectos que acaban dejando una huella imborrable en los corazones de los amantes de la música que vivimos aquí en esta tierra apartada de la vida moderna.

Projecto Mourente, Dar ful ful, Apeiron… son tantos los nombres que darían casi para un reportaje especial. Este 2017 nos regala otro: Atrás tigre. Desde Santiago de Compostela y grabado en las mágicas tierras de Hío, Pontevedra, este pequeño disco parece darme instrucciones desde su título. “Fainos saír” (Triunvirato, 2017) araña la tapa del cofre y pide que le dejemos salir, que le dejemos respirar, que le dejemos conquistar. Con elementos musicales conocidos (podrían ser la Décima víctima gallega), acude a pequeños poetas gallegos para ocupar su lugar en el corto catálogo del pop en gallego. Una maravilla.

 

 

De compras (vol. 3)

family folks all the lost causes

Desde hace meses viene cristalizando en Vigo un nuevo proyecto, protagonizado por unos irreductibles de la escena viguesa, que ha acabado por materializarse en un primer disco de los que acaban orgullosos en los estantes de los mejores coleccionistas.
Me refiero a “All the lost causes” (Gazteluoeku Hotsak, 2016) de Family folks, un dúo vigués que, a fuerza de convertir las orillas de la ría de Vigo en las riberas del mismísimo Mississipi, han conseguido crear este ejercicio de estilo, lleno de una autenticidad abrumadora y, lo que es mejor aún, de magníficas canciones que se quedan en la memoria a la misma velocidad que los grandes clásicos.
Un par de conciertos previos y un último directo en el que definitivamente presentaban el disco nos convencieron de comprar esta pequeña joya, en la que pronto encontramos un montón de virtudes. Primero, un conocimiento enciclopédico de lo que quieren crear: un clasicismo de raíces norteamericanas lleno de country, folk, blues, bluegrass, rhythm’n’blues y todos aquellos ritmos que, desde la unión contranatura de blancos y negros en los campos de algodón, han servido de cuna para el nacimiento de toda la música popular del siglo XX. Segundo, un dominio eficaz de multitud de instrumentos, y, por si no fuera suficiente, un amplio catálogo de amigos y colaboradores que han enriquecido aún mas el vestido musical de las canciones. Y tercero, y más importante, diez canciones bien construidas que funcionan en el cerebro del espectador y que se pegan a él como la espuma a los remolinos.
“All the lost causes” no funciona solo para los amantes del género: asegura un buen rato de disfrute para todos los públicos. Gran disco.

Novedades Carminha – Juventud infinita

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Cuando yo era un chavalito de 13 años, en mi instituto había que retratarse: o eras de Duncan Dhu o eras de Siniestro Total. No valían medias tintas: o cantabas “tus miradas donde irán” o cantabas “Ayatollah no me toques la pirola”. La vida era sencilla en aquellos días.

El equivalente en este 2014 quizá sea la siguiente disyuntiva: o eres de Band à part o eres de Novedades Carminha. Claro que yo ya no tengo 13 años, y ahora sé que no hay que quedarse solo con uno. Y aún así, yo lo tengo claro: yo soy de Novedades Carminha. Porque es cierto, han pasado 30 años; pero es que la juventud es infinita.

No llevábamos ni un par de escuchas completas al tercer disco de Novedades Carminha y ya estábamos convencidos: era el disco del año. Mis hijos y yo, me refiero. Y eso que ellos no pueden cantar las letras enteras, que están llenas de palabrotas. Pero se las arreglan y hacen suyos himnos como “Non quito o chandal” o “Antigua pero moderna”. Y mientras yo disfruto con decenas de frases lapidarias, verdades como puños, que en su brevedad y concisión demuestran su sabiduría: “O follamos todos o me tiro al río, donde están mis amigas cuando las necesito”; “te vistes de abuela y bailas psicodelia”; “desde que eres indie te noto apagada”…

Si en los ochenta eras de Siniestro total, Novedades Carminha son tu grupo; si en aquel momento eras de Duncan Dhu, date cuenta de que has crecido y lucha contra las canas con esta “Juventud infinita”.

Adiós, Coppini

F201312251237373532208811Desgraciadamente, va siendo costumbre en el Octopus el ponerse unos días de luto durante el invierno. En este final de 2013, el protagonista es Germán Coppini, fallecido el pasado día de Nochebuena, en un momento en el que planeaba volver al panorama musical poniendo su inolvidable voz al frente de un nuevo proyecto.

Pocos cantantes me han acompañado tanto a lo largo de mi vida. Pasé mis 11 años debatiéndome entre unirme a la pandilla de los macarras, cantando “Ayatola no me toques la pirola” y “Las tetas de mi novia no tienen cancer de mama”, o unirme al lado sensible entonando las “Canciones” de Duncan dhu. Descubrí a los 12 años el mundo nuevo de los videoclips con “Fiesta de los maniquíes”. Tenía 15 cuando llegó a casa el “Devocionario”, que fue junto a algunos discos originales de los Beatles y el “Disintegration” uno de los vinilos más pinchados en mi casa cuando pasaba solo las tardes de frustrada adolescencia.

Tenía 40 cuando pasé semanas reescuchando y cantando a voz en grito todas sus grabaciones, reunidas en ese doble CD que supongo que tiene todo el mundo…

Desde aquí, desde Vigo, se siente un poco más su pérdida. Golpes bajos fueron únicos, irrepetibles, cultos y barriobajeros a la vez. Y Germán construyó todo aquello. O por lo menos allí estuvo, mientras le recalentaban la cena.

“Regalos amontonados, Hansel y Gretel están llorando,
las hadas buenas ya se han marchado”

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