Discos 2019

Última entrega de las listas de lo mejor de 2019, terminamos con los discos. Esta lista sí está ordenada.

 

1) Selvática – Macumba (Discos de Kirlian)

Imposible no comprarlo. Lo tiene todo: portada, formato, canciones… No son los nuevos Triángulo de amor bizarro. No son los nuevos Novedades Carminha. Son mucho mejor que eso. Y hecho en Galicia.

 

2) Weyes blood – Titanic rising (Sub pop)

Cuando salió mucha gente preguntaba si tenía sentido el hype. En mi opinión, sí. Sin embargo, para rendirse a los pies de esta maravillosa cantante y compositora hay que tener debajo una serie de referencias no sencillas.

 

3) Star trip – Salto al vacío (Pretty Olivia)

Llegado a final de año, es uno de esos discos que desde la primera escucha parece que llevan contigo toda la vida. Guitarras, melodías, coros, estribillos… canciones. ¿Para qué queremos más?

 

4) Sebadoh – Act surprised (Dangerbird)

Un disco de Sebadoh siempre es una noticia fantástica. Además, sus canciones nuevas siguien siendo impresionantes, aportando nuevos clásicos al cancionero del grupo. Se les llama “pioneros del indie rock”. Y hacen gala de ello. Y nosotros lo disfrutamos.

 

5) Sharon van Etten – Remind me tomorrow (Jagjaguwar)

Uno de los discos más hermosos y emocionantes del año. El sexto disco de esta mujer, nacida en New Jersey y criada en New York, pretende emocionar y poner la piel de gallina desde la primera nota.

 

6) The boys with the perpetual nervousness – Dead calm (Pretty Olivia)

Lleno de guitarras vibrantes y de deliciosos coros, “Dead calm” puebla ese lugar común de todos los que somos amantes del pop con denominación de origen: Edimburgo, Melbourne, San Francisco… El pop parece muy sencillo cuando está bien hecho.

 

7) The bitter springs – The odd shower (Tiny global productions)

Es prueba de la continuidad del tiempo, de que las cosas bien hechas de alguna manera siempre están ahí. Es un gran disco de The bitter springs, tan bueno que da la impresión de que estos últimos 25 años no han pasado.

 

8) The flaming lips – King’s mouth (Bella Union)

Este es un disco que va mucho más allá de una simple banda sonora para una instalación artística, y se eleva como uno de los momentos álgidos de la frenética actividad musical, artística y vital de Coyne y Drodz.

 

9) Attic lights – Love in the time of shark attacks (Elefant)

La banda de Glasgow Attic lights no parece ser muy trabajadora. Apenas tres discos en más de diez años. Pero sus canciones son tan perfectas que nos da igual. De hecho, posiblemente sea mejor así.

 

10) Plastic mermaids – Suddenly everyone explodes (Sunday best)

Un disco en el que el grupo se presenta en un punto a medio camino entre una versión androide de Flaming Lips y una versión selvática de Mercury Rev y que les coloca como uno de los nombres más sorprendentes del año.

 

11) The stroppies – Whoosh (Though love)

Un magnífico disco de pop atrevido, saltarín, que lleva nuestra mente tanto al pop eternamente bien realizado de origen australiano como a las maravillosas locuras del Elephant Six.

 

12) The reds, pinks and purples – Anxiety art (Pretty Olivia)

Glenn Donaldson se gana así el sitio en una secuencia de grandes compositores cuyos nombres dan brillo a la historia del pop: Grant McLennan, Robert Forster, Harvey Williams, Norman Blake, Elizabeth Fraser, Alasdair MacLean

 

13) Parade – La deriva sentimental (Jabalina)

Un nuevo disco de Parade siempre es una buena noticia; la música del gran autor del indie español siempre tendrá un sitio en las páginas del Octopus. Porque, además, siempre tiene cosas que contar.

 

14) The soulboy collective – Snob fatigue (Modern soul)

El disco es un magnífico disco de europop noventero, que podría pertenecer perfectamente al catálogo de Labrador. Voces dulces, melodías luminosas, arreglos exquisitos…

 

15) Últim cavall – Alaska (Discos de Kirlian)

Preciosos desarrollos de teclado, melodías tan perfectas como melancólicas y baterías cortantes como el hielo.

The bitter springs – The odd shower

En Desayuno con diamantes el empleado de Tiffany’s (interpretado por el actor que hizo del padre de los niños de Mary Poppins) se alegra emocionado de descubrir que no-se-qué golosinas aún seguían regalando sobres sorpresa en sus bolsas. “Da una sensación de continuidad en el tiempo”, dice.

Estar al final de 2019 y descubrir que hay nuevo disco de The bitter springs también me alegra y me emociona. Porque también es prueba de la continuidad del tiempo, de que las cosas bien hechas de alguna manera siempre están ahí. “The odd shower” (Tiny global productions, 2019) es un gran disco de The bitter springs, tan bueno que da la impresión de que estos últimos 25 años no han pasado.

En realidad sí que han pasado. Ha cambiado la formación del grupo (aunque se mantiene estable desde 2011 con Simon Rivers, Andy Deevey, Paul McGrath, Pual Baker, Phil Martin y Nick Brown, y todos menos Deevey ya estaban desde 2005). Han cambiado los temas de los que hablar (aunque no mucho). Y ha cambiado la forma de distribuir la música.

Las canciones de este “The odd shower” siguen teniendo genuino ADN Bitter springs, y se reconocen perfectamente a los pocos segundos. Hay otra vez grandes canciones en el disco: la gamberra “One more sunset”, la maravillosa y clashista “Girls in F.I.T.S.” (pasa directa a completar la lista de mejores del año), “Keep the rain” y su sutil poso a The divine comedy, la fiestera “Men behaving badly” o la gran “Words of love” con la voz de acompañamiento de Kirsen Morrison. Hay otra vez grandes canciones y grandes momentos, momentos que dan continuidad en el tiempo. Y eso, cuando nos estamos haciendo mayores, es bueno.

 

Últim cavall – Alaska

Pocas veces nos hemos encontrado con un ejercicio de dreampop tan puro y hermoso. Y mucho menos dentro de nuestras fronteras. El dreampop es frío, y el título del segundo disco de los barceloneses Últim cavall es “Alaska”, territorio que también nos transporta a sensaciones de hielo y bajas temperaturas. Pero este disco no es frío, está lleno de calor, del calor de la belleza.

Un puñado de canciones llenas de emoción que nos traen a la memoria nombres como Gasca, The pains of being pure at heart, Linda guilala (aunque haya mucho menos ruido aquí), The Cure o Beach house. Preciosos desarrollos de teclado, melodías tan perfectas como melancólicas y baterías cortantes como el hielo. Añadimos una portada espectacular (que refleja también a la vez el frío de la melancolía y el calor de los que están a tu lado), y ya tenemos un nuevo disco a destacar de este 2019.

 

Parade – La deriva sentimental

Un nuevo disco de Parade siempre es una buena noticia; la música del gran autor del indie español siempre tendrá un sitio en las páginas del Octopus. Porque, además, siempre tiene cosas que contar.

Es curioso que en la portada de “La deriva sentimental” veamos a Antonio Galvañ solo y pensativo ante un ventanal. Porque este disco es el menos solitario de todo su catálogo. De hecho, en cada canción se hace acompañar de algún invitado, entre los que encontramos nombres importantes como Teresa Iturrioz, Jaime Cristóbal, Charlie Misterio, Kiki D’Aki, Doble pletina, Alondra Bentley, Lidia Damunt, Guillermo Farré… Nombres que aportan distintas personalidades a todas las canciones y que configuran casi un arcoiris de infinitos colores e infinitas tonalidades.

Parade parece que acaba charlando con cada uno de sus invitados, tomando café, te y pastas plácidamente sentados delante de ese enorme ventanal, y cada uno de ellos le ayuda a conocer una parte de cómo es él y de cómo ha ido construyendo “esa música” y de cómo han ido llegando a su vida los elementos que confirman tanto a la persona como al artista. Con gran sinceridad, el disco comienza hablando de “Letras, canciones, literatura”; luego, cada interlocutor ayuda a crear cada pequeña conversación, igual y distinta a las demás.

Quizá esa imagen de Antonio en la portada no refleje a un personaje solitario, sino simplemente esa efímera soledad que se genera justo mientras estamos esperando a un invitado que está a punto de llegar. Esa soledad llena de esperanza, ese pequeño cosquilleo. Una vez llegado el invitado, solo hay que dejarse llevar por las palabras y abandonarse a la deriva de la tarde.

 

The soulboy collective – Snob fatigue

Es prácticamente imposible encontrar alguna referencia en la red sobre este grupo, algo impensable en el mundo de Google y la imposibilidad del olvido digital. No hay referencias sobre sus miembros, sus trayectorias, e incluso llegando a la web del sello que publica el disco (Modern soul) tampoco encuentras nada sobre el mismo. Inquietante.

Al parecer son de origen alemán (regalo un número del Octopus al que me traduzca la única web que he encontrado que habla del disco). En Spotify tienen otro disco más, editado en 2011. Pero poco más información tengo.

El disco es un magnífico disco de europop noventero, que podría pertenecer perfectamente al catálogo de Labrador. Voces dulces, melodías luminosas, arreglos exquisitos y, en definitiva, un disco de estilo brillante y mágico por momentos.  Y un disco, además, que bien mirado podría ser una gran fuente de canciones para presentar candidatura a Eurovisión.

 

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