El Record Store Day en Galicia

LogoRSD_web-sangre-pqEl año pasado ya nos hicimos eco de algunas de las iniciativas que tuvieron lugar dentro de las celebraciones del Record Store Day, ese día en el que se intenta devolver al melómano a la vieja y buena costumbre de acudir a las tiendas de discos a mancharse las manos de polvo pasando cientos y cientos de vinilos y CDs entre los dedos. Este año se volverá a celebrar, lógicamente, y en Galicia ya hay quien se ha puesto manos a la obra.

Desde el colectivo cultural Desconcierto han puesto en marcha una iniciativa de crowdfunding para editar un vinilo de 10″ para ese día, con la participación de 5 bandas gallegas (aún en secreto). Podemos contribuir de numerosas maneras: comprando la edición digital por 3 €, comprando la edición física por 6 €, comprando paquetes con diversos elementos, e incluso, como tienda de discos, preadquiriendo un pedido de 20 discos para poderlos revender luego a partir de su fabricación para el RSD 2013. Teneis toda la información aquí. Nosotros ya nos hemos comprado el vinilo, así que os pedimos a todos que participéis, ya que si no se llega (cosa difícil, que el tema ha arrancado con mucha fuerza) al coste del proyecto el vinilo no se fabricará. ¡A comprar!

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Llum, ese gran tipo

Hoy mismo ha salido a la venta “Limelight”, el primer disco de Llum, proyecto personal de Jesús Sáez, ex-batería de Polar y miembro de los actuales The standby connection. Fuera de sus otros proyectos, Jesús perpetra con Llum un atentado emocional lleno de personalidad, con el que se cuela directamente en el cielo de esas tierras raras que el pop nacional nos regala de vez en cuando. Hemos hablado con él informáticamente, y esto es lo que nos ha contado sobre su “Limelight”

Los que te conocemos sabemos que Llum es un proyecto que viene desde muy atrás, incluso desde los tiempos de Polar. ¿Cuándo y por qué surge Llum dentro de la cabeza de Jesús Sáez?

La verdad es que la primera idea era algo que pudiese hacer solo con una guitarra, sería allá por el 2004-2005. Mover a un grupo es algo complicado y costoso, y veía a algunos grandes intérpretes como Will Johnson que eran capaces de dar grandes conciertos ellos solos, por lo que me pareció una manera fantástica de poder moverme por el mundo de una manera sencilla y que me atraía. Ya tenía a Polar para llenar mis ansias de electricidad, y quería poder profundizar en otros estilos musicales, en otros sonidos.

Una de mis grandes ilusiones siempre ha sido poder viajar mi música por allá donde pudiere, e incluso hacer un mes entero de conciertos por toda la geografía española con la única compañía de mi guitarra tocando absolutamente todas las noches, cada día en un lugar distinto, por escondido e impensable que fuese. Por soñar, la geografía americana también podría ser susceptible de visita. Obviamente eso de coger un escenario y plantarte solo delante de la gente no es algo que se aprende en dos días, y en todo ese proceso la idea se ha ido desarrollando, he probado con varios idiomas, sonidos, estilos… Aunque lo de la guitarra sigue siendo parte de la esencia: ninguna canción pasa el corte si no es suficientemente buena por si misma, en su versión más desnuda, sólo con las seis cuerdas. Después ya se le da lo que pide.

En ese aspecto, mi idea era bastante abierta, y de alguna manera lo sigue siendo: me gustan muchos estilos de música como para pensar que solo voy a jugar con uno de ellos. Al final esta es la razón real que da sentido a Llum: libertad. Hago lo que quiero, cuando quiero, me pongo las reglas que me quiero poner.

Creo que la portada del disco fue una decisión rápida, pero que el título del disco generó algún que otro debate interno. ¿Cómo fue el proceso?

Me gusta consultar las cosas con gente con la que tengo confianza, y muchas veces tanteo en círculos diferentes, con gustos diferentes, para ver lo que sale. No tenía muy claro el nombre del disco, quería que reflejase un cierto aspecto teatral de la vida, para jugar con esa extraña relación que existe entre la realidad y la ficción, quería que jugase con el concepto de luz, y con los sombreros, una de las señas de identidad de Llum, y no tenía prejuicios en cuanto al idioma a usar. Tengo un grupo de amigos, que nos comunicamos a través de una lista de distribución llamada Vermouthsport, desde la que despedazamos o ensalzamos nuestra realidad diaria. Son todos profundos amantes de la música, e incluso hay músicos, periodistas, sellos, etc., entre ellos. Les expuse la cuestión e incluso les lancé propuestas. También lo hablé con algunas personas de mi familia. Durante cerca de dos meses estuvimos atiborrándonos de posibilidades, mareándonos hasta la extenuación, hasta el punto que llegué a pensar no ponerle título al álbum, lo cual para mí, por otro lado, tenía mucho sentido, porque a fin de cuentas aquí lo que hay es una parte de mí, ni más ni menos. Al final no hice caso a nadie: revisando “Candilejas” me di cuenta que “Limelight” era el título perfecto para el disco. Es lo que tienen este tipo de cosas (risas).

El disco tiene un fondo de homenaje cinematográfico empapando todas las canciones, empezando por el single “Stanley”. ¿Hasta qué punto es importante el cine en la vida de Llum?

Básico. Es una de las cosas que creo que necesito para vivir. En múltiples ocasiones llego incluso a sentir el síndrome de abstinencia. A veces me encuentro con la necesidad de deglutir películas durante horas, una tras otra. Para mí el cine y la vida son dos formas de lo mismo, pero con la libertad que la primera te da para estirar la segunda. Mi desarrollo emocional, mi crecimiento personal y mi aprendizaje vital ha estado muchas veces marcado por lo que he visto en la pantalla. Pero además el cine tiene ese componente mágico, fantástico, que difumina los límites de lo real y ayuda a tener percepciones de la vida más amplias incluso de lo que es posible. Sí, la fábrica de sueños. O de pesadillas. Da igual. Cuando el cine es una experiencia, llega a puntos de mi persona que pocas cosas consiguen hacer. Y en ese aspecto, es una influencia y una referencia constante, desde el punto de vista creativo.

Ese aire cinematográfico también convierte a Llum en una “rara avis” dentro del panorama nacional. Será difícil etiquetarte. El que ordene su estantería de discos por estilos, ¿donde te gustaría que te pusiera?

Me gustaría que cada disco se pudiese colocar en un sitio diferente, e incluso en algún caso, que cada semana, cada disco, pudiese estar en un sitio diferente. Me gustaría que cuando pasen los años y eche la vista atrás, haya podido disfrutar de jugar con muchos estilos y sonidos. Me gustan muchos de esos artistas que no varían apenas de sonido a lo largo de su carrera, pero en mi caso, no es una cuestión de movilidad constante, inquietud, creatividad desbordante, desafío, experimentación, ni nada así. Es mi visión de la vida, esa que está reflejada en “Tragón”, hay muchos sabores diferentes hay fuera como para permitirse el lujo de estar comiendo siempre lo mismo. Y si puedo probarlos todos, mejor. La vida son experiencias, sensaciones, emociones, sentimientos. Tengo mis prejuicios, claro, como todos, pero intento siempre librarme de todos los que pueda.

Pero en cualquier caso, lo que más me gustaría es que mi disco siempre estuviese a mano, que se situase en ese montón de álbumes que siempre te apartas para escuchar con más frecuencia.

Josh Rouse encabeza una larguísima lista de invitados. ¿Esto dificulta la grabación de un disco o la hace más fácil y agradable? Recuerda a proyectos como The magnetic fields, a los que por cierto me suena “My friends”.

Es cierto que la hace más complicada, hay que coordinarse, a veces conseguir los medios apropiados no es fácil, pero al final el resultado es mucho más rico. En mi caso, además, lo tenía claro. La canción me pedía un nombre determinado, una aportación clara, explícita y definida, así que yo iba y llamaba a la puerta de ese nombre, y afortunadamente, en la mayoría de ocasiones la abrieron. Obviamente conozco muy bien musicalmente a mis compañeros de Polar, y para mí fue fácil ver donde ellos podían darle alas a las canciones. Hay otras personas con las que he trabajado ya hace tiempo como The Friendly Soul Twins, Javi Torres, Luis Martínez o Pablo González, y también fue inmediato en cuanto las canciones lo pidieron. Otros son músicos de la escena valenciana que conozco hace tiempo y sabía muy bien lo que podían hacer, como Juanlu Tormo, Pau Roca o Sergio Devece. Lo de Josh Rouse y Paz Suay, me encanta, es un detalle pequeño pero precioso, quería esa complicidad que hay entre los dos, en armonía en una canción tan especial como es “On A Low Flame”. Y probablemente dos de las colaboraciones que más ilusión me hacían eran la de Javier Sánchez de La Buena Vida y Ama, y la de Flavia Muniz. La primera, porque admiro mucho a Javier, creo que Llum tiene mucho de La Buena Vida y me atraía especialmente que colaborase en los momentos en los que lo hizo, sabía que podía hacer volar las canciones en ese momentos, y era algo importante para mí a nivel personal. Y la segunda, porque soy un gran amante de la forma de entender la música en Brasil, y obviamente de muchas de sus sonoridades. Cuando Luis Calvo me descubrió a Flavia Muniz vi clarísima la posibilidad que llenase el hueco que tenía en “All The Spanish Cooks”, y que se haya podido consumar esta colaboración a través del océano es algo que también me ha llenado de satisfacción.

En cualquier caso estoy muy orgulloso de toda la gente que se ha ofrecido a participar en “Limelight”, me llena de felicidad pensar que todos ellos aceptaron los arreglos que yo les propuse y que todos ellos también supieron darle ese toque personal que cada uno de ellos tiene, y que tanto buscaba. Ya en el single de Jabalina Songs había muchas colaboraciones, me hubiera gustado que en este disco hubiera habido más duetos, me encanta el famoso tandem Sinatra/Hazlewood, pero siempre he tratado de ser honesto con mis canciones, darles lo que ellas han pedido, y buscar a las personas adecuadas para el momento adecuado, ni más ni menos.

Portada, nombre, cine, una canción sobre las insaciables ganas de vivir (“Tragón”)… da la impresión de que, más que ser una colección de canciones, este disco plasma toda una manera de ser. ¿Estás de acuerdo?

Por supuesto. Un proyecto como Llum no lo entiendo de otra manera. Y creo que en ese aspecto estás en lo cierto, “Tragón” es la canción que mejor refleja esa filosofía, ese modo mío de entender la vida. He ido poniendo trocitos de mí en este disco como el que prepara una receta maestra, cuidando cada detalle, desde la presentación hasta el poso final (y aprovecho de nuevo la metáfora culinaria). Por eso me llena tanto de satisfacción ver como las colaboraciones han hecho un poco más rico mi mundo, ver como la relación con esas canciones ha llegado a ser compleja, independiente, cercana y distante al mismo tiempo, ayudándolas a crecer pero dejándoles la independencia necesaria para que puedan hacerlo por sí mismas, y esto último probablemente haya sido lo más difícil. He aprendido muchísimo, pero sobre todo, he disfrutado muchísimo. Y eso es lo único que, pase lo que pase ahora con su salida y su exposición al público, seguro me voy a quedar. Aunque, obviamente, espero que finalmente me pueda proporcionar más momentos de placer y aprendizaje.

Creo que la vida se puede mirar de dos maneras: con irónico y sarcástico optimismo o con luminoso y brillante pesimismo, y en ambas siempre hay un ingrediente muy necesario, el humor. Opté por la primera opción, aunque un poco de la segunda también hay, acaban siendo indivisibles. Y aquí está.

Luthea Salom – Be me


Cualquiera que siga regularmente este fanzine sabe, fijándose aquí y aquí, que Luthea Salom nos tiene enamorados irremediablemente. Cada noticia suya nos interesa y, sobre todo, cada nueva canción suya nos da una pequeña alegría en esta interminable santa compaña de malas noticias y de preocupaciones que nos va trayendo el 2012.

“Be me” no es una excepción. Con una simpática narración de un día de ensueño, como una Alicia en el País de las Maravillas del stop-motion, nos arranca una sonrisa (una más), tanto a mayores como a pequeños. Abejas, peces, cigüeñas, dedales, ovejas, lunas, loros, jirafas y hasta un gatito, duchas que luchan con dinosaurios… un encantador cuento que habla de la felicidad de ser uno mismo.

When Nalda became punk

Cuando hace meses nos pusimos en contacto con When Nalda became punk, y nos pasaron su maqueta “Time to meet your family”, el flechazo fue instantáneo. Una cuidadísima presentación, una agradabilísima conversación con Guiness por el medio y, sobre todo, cinco perfectas canciones pop, ese pop británico de toda la vida que nunca te cansas de escuchar. Aprovechamos que tanto ellos como nosotros vivimos en Vigo para mantener el contacto, y desde el Octopus fuimos viendo cómo fructificaba el contacto de Nalda (permitidme que lo acorte así, creo que no os vais a librar ;-)) con Pebble Records, discográfica del sur de Inglaterra que sacará su primer disco “físico”, precedido de un single que ya está en el mercado. Este seguimiento de cerca ha provocado que When Nalda became punk se conviertan en los segundos entrevistados en esta etapa digital de El Jardín de Octopus.

Tras dos maquetas y unas cuantas nuevas canciones os llega la oportunidad de publicar un single, nada menos con un sello británico (Pebble Records, casa por ejemplo de los míticos The Orchids). ¿Cómo surge el contacto y cómo “os convencieron” de sacarlo con ellos?

Cuando salió la segunda maqueta “Time to meet your family” empecé a moverla por diferentes sellos, Internet hace este tipo de cosas muy fáciles y da igual de donde sea el sello, la facilidad de contacto es la misma. Tengo que decir que la gente metida en el mundo del indie pop en general es muy amable y si les gusta lo que haces intentan ayudarte en todo lo que puedan. En Pebble se interesaron desde el principio por el proyecto, nos pusieron bastantes facilidades para la producción de las canciones y la posibilidad de sacar un single en vinilo antes del disco, cosa que nos hizo mucha ilusión. Compartir sello con los Orchids es algo que nunca hubiera imaginado, para mí esto ya es algo increíble.

When Nalda became punk ha crecido. ¿Se nota ya la aportación de los nuevos miembros o todavía seguís trabajando en las canciones de Nalda cuando eras tú sola?

Claro que se nota, en realidad la esencia del grupo no ha cambiado, seguimos trabajando sobre mis canciones, ya sean nuevas o más antiguas, pero creo que con su incorporación, Roberto y Jose han hecho que estas se hagan más reales, tengan más energía, es el impulso que les faltaba a mis grabaciones caseras. A esto también ha contribuido en gran parte Iván de Linda Guilala durante la grabación, encargándose entre otras cosas de la programación de las bases, que creo que es en lo que yo más fallaba.

¿Qué es lo que cuentan las canciones de When Nalda became punk? ¿Por qué titular una maqueta “Time to meet your family”?

Sé que es un bastante topicazo-indie-pop pero me gusta hablar de cosas cotidianas que le podrían pasar a cualquiera, es que no sería capaz de hablar de cosas trascendentales sin sentirme un poco ridícula, algunas son historias inventadas y otras son experiencias propias como “Summer, you and me”, “DIY” o “Moderns, you should stay home”. La historia de ésta es bastante curiosa porque surgió en el Vigo Transforma del año pasado, esperando por el concierto de The XX, tenía detrás a un grupo de gente que no paraba de dar el follón y decir tonterías sobre grupos sin ningún sentido, me sentía como Woody Allen cuando está en la cola para entrar al cine en Annie Hall y tiene a un tipo detrás que no paraba de hablar dándoselas de intelectual, me hizo mucha gracia.

Sobre el título de la maqueta, “Time to meet your family” era una especie de broma, como un presentar las canciones a su familia después de tanto tiempo recluidas sin que nadie las pudiera escuchar.

¿Cómo ha sido el proceso de grabación del disco? ¿Teneis ya grabadas las canciones que irán en el disco largo o volvereis a grabar cosas?

Lo estamos grabando con Eva e Iván de Linda Guilala en su estudio en Vigo y empezamos completamente de cero. Antes de empezar, le pasé a Iván las canciones seleccionadas y las estuvo escuchando durante un tiempo para ver como podíamos enfocar cada una de la mejor manera posible, conseguir que cada una tuviera su personalidad pero manteniendo una unidad estilística. Tanto Eva como Iván entienden muy bien cual es el sonido que queremos y nos están ayudando muchísimo a encontrarlo. Ahora mismo ya casi estamos terminando, posteriormente lo mezclará Ian Catt como ya hizo con el single.

¿Te has encargado tú también esta vez del diseño? ¿Hasta qué punto es importante cuidar la presentación de un disco?

Es nuestro primer single en vinilo y me parecía importante que tuviera buena pinta a nivel visual. En realidad yo soy diseñadora gráfica así que es lógico que sea algo a lo que le de importancia, y soy de las que a veces se compran discos sin conocer el grupo sólo porque la portada me haya llamado la atención. Le dí muchas vueltas a este tema porque quería que fuera acorde con el espíritu de las canciones, no sé si lo he conseguido del todo pero estoy bastante satisfecha con el resultado.

Una difícil: ¿se seguirán vendiendo discos de vinilo dentro de 10 años?

Tal y como están las cosas parece que sí, incluso pienso que se seguirá vendiendo el cd. El vinilo tiene un encanto especial que nunca tendrá lo digital, aunque para mi el cd ya tiene bastante encanto y ahora mismo pienso que nunca dejaré de comprar cds hasta que ya no se pueda, claro. El problema es que las nuevas generaciones (que viejuno suena eso) ya no tienen esa mentalidad, ya no necesitan los añadidos del formato físico. Creo que la forma de consumo de la música ha cambiado, es como si ahora los discos tuvieran una vida más corta porque hay muchísima oferta al alcance de todos, son efímeros al igual que el mp3.

Tras ver a The pains of being pure at heart en Vigo, en el Octopus comentábamos que esa era nuestra música, la que se baila mirándose los pies. En la portada del single aparece una chica (¿eres tú?¿es Nalda?) tocando mientras se mira los pies. ¿Qué opinas?

Estuve en ese concierto y lo pasé muy bien, ¡y es que esa es mi música también! La chica de la portada es Nalda (no yo) y de eso va el single, cuenta la historia de por qué se hizo punk. Creo que ambas canciones, tanto WNBP como DIY, hablan de ese tipo de música y las cosas que conlleva.

Las canciones de Nalda son efectivamente nuestra música, son las melodías que alegran nuestra mente y que se nos pegan entre las orejas, las que bailamos en los bares y las que disfrutamos en casa con nuestro pick-up. Agradecemos a Elena su tiempo y les deseamos a los tres un magnífico futuro presentando este single y el disco que vendrá después.

Souvenir: techno, glamour y viajes

Hace algo de tiempo me di cuenta de que no habíamos publicado ninguna entrevista en la versión online del Octopus. ¿Por qué? Pues no lo sé. Pero ahí que sale el nuevo de Souvenir y me digo: “anda, qué magnífica ocasión para estrenarnos”. Y me puse manos a la obra.

Poco después, la amabilidad de Jaime y Patricia fructificó en esta primera entrada de la categoría “A ver si arreglamos el mundo un día de estos”, en la que publicaremos las (escasas, mejor dicho, ELEGIDAS) entrevistas que preparemos.

Os dejamos con Souvenir.

ESCUCHANDO vuestro primer disco y el último, es difícil reconocer al mismo grupo. Pero VIENDO las portadas una detrás de otra sí que parecen acompañar el camino recorrido. ¿Qué ha pasado en estos 12 años?

Pues muchas cosas, claro. Pasar de los veintitantos a los treintaytantos implica muchos cambios en el plano musical (gustos, intereses, habilidades) y en el vital, que al final se acaban reflejando también en la música. A nivel estilístico, comparando el primer EP grabado en diciembre de 1999 y este último disco, terminado en otoño de 2010, hay diferencias enormes en las intenciones, y sin embargo se mantiene, creemos, un hilo conductor que es las ganas de explorar cosas nuevas. La idiosincrasia de Souvenir es ir contra nuestro propio aburrimiento y no repetir fórmulas, incluso dentro de cada disco.

En todos los discos siempre ha habido un EP o mini CD de acompañamiento, ya fuera previo al disco o posterior a él. ¿Siempre grabais canciones de más para poder editar ese disco de continuación? ¿Saldrá algo similar con el “Travelogues”?

Bueno, en realidad no siempre (y no porque no hubiésemos querido)… ‘Recto/Verso’ y ‘Drums, Sex and Dance’ se quedaron sin compañero. Pero no, no hay una fórmula, no grabamos de más con esa intención, la verdad. Cada caso es particular: el single que acompañó ‘Points de suspension’ surgió como idea después, así que grabamos un instrumental que tenía varios años y recuperamos una versión de Gainsbourg que habíamos hecho para un recopilatorio. Con el single compañero de ‘Des équilibres’ pasó lo contrario, porque se lanzó como adelanto. Una vez decidida la canción principal, grabamos un par de extras (una canción descartada del disco y una versión de Corynne Charby). ‘Extras 64’ fue una idea de Jabalina que resultó super interesante, y la canción extra que iba ahí, ‘Si tu sais pas’, la compusimos y grabamos casi en el momento, con ’64’ ya lanzado, igual que la versión de Blondie. El resto eran remezclas. En cuanto a ‘Travelogues’, no sabemos si tendrá epílogo, pero está claro que el single ‘Aime-moi’ es su prólogo; una canción que no nos encajaba con el tono de ‘Travelogues’ y que encontró en ese formato su sitio perfecto. Para mantener la tradición, grabamos una versión, esta vez de Wanda Jackson, y otro tema que se iba a quedar fuera.

Ya he leído en varios sitios que el título del disco indica que cada canción que contiene es como un viaje a algún sitio. Pero a mí me descoloca la portada. Cuando recibí el vinilo (os juro que no había visto la portada antes) pensé “¡a que ahora van a sonar como Pavement!” ¿Qué intentais transmitir con la portada? Quizá las de “64” y “Drums, sex and dance” fueran más explícitas en cuanto al sonido de los discos, ¿no?

Bueno, en ese aspecto siempre el artista plástico tiene la última palabra, y nuestras indicaciones suelen ser más bien orientativas. A veces lo que te presentan al acabar te encaja con lo que habías imaginado, a veces menos, pero tanto con Javier como con Iker las sorpresas han sido siempre en positivo… entiendo lo que dices de Pavement, cada uno le ha visto un punto distinto, algunos han dicho que era más poppy y naïf que nunca, otros le ven un punto más vanguardista y les recordaba a Kandinsky… nosotros creemos que envuelve el concepto del disco estupendamente, y que un disco de música electrónica puede tener una portada que sea todo lo contrario a minimalista y robótica.

En el Octopus tenemos una sección titulada “A los niños les gusta el pop”. A mí realmente me resulta curioso ver cómo reaccionan mis hijos ante los discos que les pongo, porque tienen una mente pura musicalmente, a ellos Hannah Montana les gusta pero no porque sea un producto Disney dirigido al público masivo e infantil, y Souvenir les gusta pero no porque sea un grupo indie español de los 2000; sólo la música importa. Cuando puse por primera vez el “Travelogues” no pasaron 2 minutos y la mayor (6 años) ya estaba bailando y mirándose en el espejo (curiosamente, además, me recordó al video de “Dance it away”). ¿Qué opinais de esto?

Nos lo ha dicho más gente… no sabemos muy bien qué lectura darle. A veces pensamos que es la confirmación de que hacemos una música ultra fácil y accesible, y que si no hay más gente que nos siga es por prejuicio, por falta de difusión, u otras razones similares, no porque hagamos algo ‘raro’. Los niños, en su pureza, lo entienden perfectamente, ja ja…

La “etapa sesentas”, si se le puede llamar así, de Souvenir contaba con Iñaki de Lucas como productor, mientras que la “etapa ochentas” coincide con vuestro trabajo “en solitario” en estas tareas. ¿Esto es cierto?

Sí, es cierto. Aunque ’64’ lo grabamos en el estudio de Lucas, fue el momento de la emancipación… después de bastantes años grabando por cuenta ajena, nos parecía que estábamos capacitados para intentar hacerlo por nuestra cuenta, con todas las ventajas que eso implica a nivel creativo. El hecho de que fuese en nuestra etapa electrónica ayudó sin duda, porque te quitas el gran problema de producción de grabar baterías, que es el gran problema de los estudios domésticos. Aun y todo, para este último disco hemos grabado algunas partes de batería.

Otra constante en todos los discos de Souvenir son las versiones. Si no están en el propio disco, están en el EP que corresponde. Eso es algo que muy pocos grupos hacen, por desgracia (en mi opinión). Supongo que será algo natural en un arqueólogo musical como tú. Además son versiones como tienen que ser, acercando la canción a vuestro mundo y no simplemente interpretándola. ¿Cómo elegís las versiones? ¿Haceis o estais preparando alguna nueva? Os propongo una: “Rent”, de los Pet shop boys 🙂

La elección es siempre natural e inconsciente… después de pensarlo un tiempo, caes en la cuenta de que tal o cual canción sería perfecta, no sólo porque es una canción que te gusta y te apetece reivindicar, sino porque te encaja muy bien en la idea de disco que quieres hacer y te imaginas perfectamente el tipo de arreglo que le harías. Con ese planteamiento es difícil que te salga una copia del original. No estamos preparando ninguna nueva, de momento estamos interpretando en directo ‘Funnel of Love’ de Wanda Jackson. Pero tu propuesta es excelente, porque es una de nuestras canciones favoritas de los PSB!