For the beauty of Wynona

Para hoy queremos comentar una nueva portada con piel desnuda, que encontré no sé cómo. Pertenece al disco “For the beauty of Wynona”, de 1993, pertenenciente al cantautor canadiense Daniel Lanois, y en ella se ve una chica desnuda, muy delgada, de perfil (no, no es Wynona Ryder, a pesar de que estamos hablando de 1993), con actitud amenazante y un cuchillo en la mano.

Lo curioso es que también y ya en esa época fue objeto de censura, como siempre en los puritanos USA. Como podéis ver abajo, la edición americana tiene un enorme “AMERICAN EDITION” plantado estratégicamente justo encima de los pezones. No, Instagram no fue el primero.

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Superchunk – Erasure

Siempre es una buena noticia un nuevo disco de un grupazo como Superchunk, un grupo que me ha acompañado durante casi los últimos 30 años.  Y si bien el disco nuevo, “What a time to be alive”, no es el mejor de su carrera, esconde como siempre 3 ó 4 pildorazos perfectos para levantarse un día dispuesto a comerse el mundo.

Uno de ellos, el mejor para mí, es este “Erasure”, con un estribillo directo y punzante como una bala perdida, un muro de guitarras marca de la casa y la calidad suficiente como para haber salido de las entrañas de aquellos maravillosos “On the mouth” o “Foolish”.

U.S. Girls – In a poem unlimited

El segundo gran disco del año para mí vuelve a ser de 4AD. El noveno disco en la carrera de Meg Remy y segundo en 4AD, “In a poem unlimited”, venía perfectamente introducido por “Velvet 4 sale”, una canción espectacular que conocimos a principios de año y que ya indicaba que el disco iba a merecer la pena.

“Velvet 4 sale” es una canción emocionante, con los pies apoyados en el Bowie de los 70 y en las soul bands femeninas de esa misma época, y abre un disco que transcurre por ese mismo camino todo el tiempo, unas veces de manera más oscura (como en “Poem”), otras de manera más bailable (como en “M.A.H.”), otras de forma más elegante (como en “L-over”) y en muchas consiguiendo canciones enormes (como en “Pearly gates”).

Un disco en el que se nos aparecen sonidos que nos llevan a St. Vincent, a Anna Calvi, a Mazzy star, a Cocteau twins o al citado Bowie. Un disco que pasa directo a la lista de imprescindibles.

Winded – Soap dust

Un ejemplo del lo-fi que tanto nos gusta, incluso desde la portada del disco, “Schwarz goes to heaven”, editado este mismo año (solo en casette, os juro que sigo sin entenderlo) por  Community Records. Una voz evocadora con colores de dreampop, una pequeña joya que destaca en un disco interesante pero irregular.

 

Festival Sinsal San Simón 2018

Este año tuvimos la oportunidad de poder volver a asistir al Festival Sinsal San Simón, un evento al que ya es la cuarta vez que acudimos y que se supera cada vez que vamos. El cartel secreto (bueno, semisecreto una vez llegado el domingo), el espectacular entorno en el que se produce (la histórica isla de San Simón, en el fondo de la ría de Vigo), el ambiente y la tranquilidad de la audiencia del festival, todo ello hace del Sinsal un acontecimiento único en nuestro periplo de conciertos a lo largo del año.

Sinsal es además un festival pensado para que acudas con niños, y ese es otro de sus atractivos. En esta ocasión fuimos con una buena pandilla de ellos y ellas, entre 10 años y 16. Y he de destacar que iba convencido de que iban a estar todo el día dando el coñazo, sobre todo las mayores, con que “a estos grupos no los conoce nadie”, “pero de donde han salido estos frikis”, etc., pero nada más lejos de la realidad. AL contrario, se hicieron fans incondicionales de algunos de los grupos que participaron; no hay nada más especial que descubrir un grupo nuevo que te gusta y que te va a acompañar el resto de tu vida.

El día comenzó con Cosmo Sheldrake, londinense, autor de un conjunto de canciones emocionantes que sonaban perfectas en ese pequeño jardín, con el sampler y su preciosa voz como únicas ayudas.

 

Luego fue el turno de Marem Ladson, una exótica combinación entre USA y Ourense con una magnífica voz, aunque su propuesta musical me pareció, en aquel momento, un tanto superada ya.

 

El día siguió con la esquizofrénica propuesta de Karpov not Kasparov, desde Rumanía, ritmo bailable y bailarinas entre lo folclórico y lo futurista. Un ejemplo de la globalización del concepto hipster.

 

Uno de los momentos del día para la pandilla de chicas que nos acompañaba fue el concierto de Esteban & Manuel, un fiestón rumbero que conquistó a propios y extraños, y que consiguó que aún en las últimas horas del día, en el barco de vuelta, los que estaban allí entonaran todavía un entusiasta “Esteban y Manueeeeeeeeeel”. Increíble.

 

De seguido, en el escenario principal, la primera de las grandes sorpresas del día, los turcos Altin Gün. Habituales en los festivales europeos de este verano, enseguida conquistaron con su propuesta bailable surgida de ritmos exóticos, instrumentos tradicionales y aromas mediterráneos.

 

Lo que vino después fue una de las sorpresas más agradables del festival. Desde Sudáfrica, Nakhane y su propuesta post-funk llena de emociones, con una voz privilegiada y una puesta en escena brutal y embriagadora. Una maravilla más disfrutable aún si cabe en los primeros momentos del atardecer en la ría, unos momentos que siempre aportan un plus de magia.

 

A continuación otra de las grandes fiestas del día: la cubana La Dame Blanche. Rumba afrocubana, hip-hop, reggae, ritmos latinos de alto voltaje, reivindicaciones feministas y un éxtasis colectivo que llevó a mis jóvenes acompañantes a subirse al escenario, a comprarse el disco y a pedirle que se lo firmara e incluso a invitarla a una cerveza con lo que les quedaba en las pulseras de pago. Hay que agradecer que La Dame Blanche trató a todo el mundo de forma exquisita, sorprendida seguramente del efecto que había causado en unas niñas de 13 y 16 años.

 

Y por último, uno de los conciertos más divertidos que recuerdo en todas mis visitas a Sinsal: Jungle by night desde Amsterdam. Una explosión de ritmo, diversión, buen rollo y comunión artistas-público. Contaron que llevaban 30 horas de viaje desde Indonesia y que estaban un poco cansados, pero no me imagino cómo será entonces un concierto en el que estén a pleno rendimiento. Se metieron a la gente en el bolsillo desde la primera nota de trombón, y no los soltaron hasta el último golpe en la caja. Una magnífica despedida para un día especial.

 

El festival Sinsal San Simón es muy especial, por todas estas cosas y por muchas otras. Es un acontecimiento que esperamos a lo largo de todo el año, y que recomendamos a todo el mundo. No hay nada que se le parezca.

 

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