Parade – Demasiado humano

demasiado humano

No me duelen prendas en admitir que me había desenganchado mucho de Parade; los discos de la época Jabalina no me llegaban a llenar, y de manera justa o injusta, según se mire, buscaba en ellos la maravillosa magia que desbordaba “Inteligencia artificial” o “Consecuencias de un mal uso de la electricidad”, sin encontrarla más que en pequeños destellos. Supongo que yo seguía buscando a una divinidad, mientras el músico se iba haciendo demasiado humano.

Así las cosas, imagínense ustedes mi gozo y alborozo cuando, al escuchar este “Demasiado humano”, volví a enamorarme de las canciones de Parade. Apoyado en una elegantísima electrónica, y recubierto por una capa brillante de azulejos lacasazulados, el nuevo material de Parade magnetiza de nuevo los corazones y electrifica otra vez las almas. Desde la vitalista “Traedme la cabeza de Phillip K. Dick” hasta la verbena de “El ritmo escarlata”, pasando por el maravilloso estribillo de “Cementerio nuclear en la pequeña ciudad” o la épica de “Novia del motorista fantasma”, todas las canciones cumplen su cometido: arropar a tres nuevos clásicos inolvidables del músico murciano.

Porque, desde ya, eso es lo que son “Laser” (quizá la reacción inevitable a la acción de “No más rocanrol”), “Johnny Ramone, agente de la KGB” (quizá la inesperada continuacion paranoide de “El informe”) y, sobre todo, “Demasiado humano”, una de las letras más hermosas que ha escrito y, quizá, la consecuencia lógica de la llegada a la madurez del ejército de robots que Antonio ha ido montando a lo largo de los años. Tres clásicos infalibles, inexplicables, imborrables.

Madrid PopFest

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Este año tuvimos la oportunidad de vivir una nueva aventura Octopus con nuestros peques. Si bien es cierto que nos habían acompañado ya en algunos festivales (dos veces al Sinsal y una vez, al menos la mayor, al Vigotransforma), habían sido festivales de día y a cielo abierto. Este año, cuando supimos que en la organización del Madrid Popfest se habían involucrado algunos amigos nuestros, decidimos proponer a los peques la posibilidad de un viaje relámpago a Madrid (ciudad que no conocían), disfrutando a la vez de un festival con el mágico aliciente de poder ver en directo a Parade, uno de sus grupos favoritos.

La propuesta fue acogida fenomenalmente por toda la familia, así que nos pudimos manos a la obra. Y a la hora de comer del viernes 11 de marzo, toda la familia Octopus estábamos en Madrid, comiendo unos tacos en el barrio de Tetuán, y preparándonos para un fin de semana de vértigo.

La tarde la dedicamos a conocer los sitios que todo turista en Madrid debe ver: la puerta de Alcalá, la Cibeles, el Paseo del Prado, la Gran Vía, la Plaza de España, el templo de Debot, la Plaza Mayor, el Mercado de San Miguel, la Puerta del Sol… una inmensa pateada que los niños completaron como campeones, acabando en un estado mucho mejor que el nuestro. Llegada ya la hora de los primeros conciertos, la familia se retiró al hotel mientras yo hacía de avanzadilla y me acercaba a la sala Taboo a disfrutar del primer día de conciertos.

No llegué a ver a Los animalitos del bosque, pero una jovencísima reportera me dijo que estuvieron muy divertidos. Hazte lapón no me llegaron a enganchar, Horsebeach estuvieron fantásticos, pero mi sorpresa llegaba al ver a Sierra. Hacía mucho tiempo que no recibía un shock tan imponente de un grupo al que nunca había escuchado. Con la rabia y la insolencia de unos primigenios Ilegales, ofrecieron 40 minutos de punk estratosférico. La noche se cerraba con Colour me wednesday, que también estuvieron enormes, con una energía y una simpatía que contagiaron al público.

Al día siguiente nos acercamos al Retiro, para que los niños lo conocieran y además para encontrarnos con algunos familiares nuestros que por casualidad estaban en Madrid. Tras pasear por el parque, hacernos fotos, ver famosos y hasta hacer la pijada de navegar en barca, corrimos a la sesión vermú del festival, sin fortuna porque cuando llegamos el aforo estaba completo y no pudimos entrar. Mientras comíamos en un magnífico italiano de la zona, nos iban llegando noticias del momento histórico que Francisco Nixon estaba dejando en el interior de El chico feo: una comunión especial con el público que hizo de esa sesión uno de los momentos del festival para casi todo el mundo. Algo a mejorar: que no haya problemas de cupos y que no pueda haber gente que se pierda ese tipo de cosas.

La tarde fue para ver el Reina Sofía: los niños querían ver el Guernika de verdad. Y aunque el peque acabó bastante cansado al acabar la tarde nos fuimos a los conciertos que nos quedaban por delante. Puzzles y dragones no nos gustaron demasiado, Jessica & the fletchers estuvieron muy bien y Brideshead lo intentaron pero se encontraron con algún intangible que les impidió conectar. Quizá mis expectativas con Red sleeping beauty eran tan altas que me acabaron desilusionando, y aunque hubo momentos de gran belleza no me acabaron de enganchar y pasé el rato hablando con amigos, comprando camisetas para los niños y haciendo el tonto.

Y finalmente llegó el momento más esperado: Parade. La familia Octopus nos apostamos contra la barandilla justo al lado del teclista, y pegamos un brinco de felicidad: “Primer contacto” era la primera canción que iba a sonar. Aunque parezca imposible, nosotros (los Octopus mayores) no habíamos visto nunca a Parade en concierto, y los peques lógicamente tampoco, así que casi parecía dedicado a nosotros: era efectivamente nuestro primer contacto con el genio. Posteriormente fueron cayendo un montón de hits salpicados con las canciones del nuevo disco, algunas de ellas a la misma altura que los grandes éxitos, como “Demasiado humano” o “Láser”. Parece mentira que después de tantos años aún se pudiera conseguir una comunión con el público tan fuerte como la que se dio esa noche; el momento culminante fue “Metaluna”, mientras la escuchaba y todos la cantábamos a voz en grito, me preguntaba cuantos momentos de felicidad había provocado aquella canción en las calles del barrio en el que estábamos. “Níquel cromo” fue otro gran momento, con Antonio arengando a las masas (a su manera).

En fin, una maravillosa aventura, mezclando turismo, amigos y música; una nueva colección de recuerdos que ocuparán su sitio en los recuerdos de la familia. Un festival diferente con una propuesta diferente, que acabó con un sobresaliente y en el que (al menos de puertas afuera) todo salió a pedir de boca. Tanto es así que los pequeños Octopus quieren repetir el año que viene.

Katy Perry – Birthday

KatyPerrySé que muchos lo negáis, pero sé que os gusta Katy Perry. Sus pizpiretas canciones se os pegan a las orejas, agitan vuestros huesos y provocan vuestras sonrisas, y todo ello sin esa desesperante sensación de ser un producto prefabricado y deliberadamente mainstream. Yo tengo excusa, y es que es una de las cantantes favoritas de mi hija Eva. Y mi hija fue la que me trajo este video, una colorista y optimista secuencia en forma de lyric video que, viajando del disco más puro y lentejuelado hasta el pop de chicas, nos lleva de vuelta a las viejas películas de los años 50 (y sobre todo a sus homenajes noventeros, como “American graffiti”). La temática repostera añade un punto de interés al asunto, consiguiendo que de tanto azúcar que ves no se te empalague el propio estribillo de la canción, repetido hasta la saciedad (hasta la diabetes, podríamos decir).

Las escondidas referencias sexuales (“So let me get you in your birthday suit, it’s time to bring out the big baloons”, es decir, básicamente, “déjame desnudarte, es hora de sacar los melones fuera”) son lo suficientemente sutiles para que la canción se mantenga en el tono infantil que pretende tener. Así que, amigos, fuera prejuicios y a disfrutar de la dulce Katy.

Basia Bulat en Vigo – 8 de Febrero de 2014

basia-bulat53137Hola! El otro día fuimos a un concierto de Basia Bulat, una chica canadiense. Era el último concierto de su gira por España. Tocó la guitarra, el piano, el ukelele, el teclado y la cítara. Cantaba en inglés, pero una canción la cantó en español. Basia es bastante simpática y una gran cantante, toda la gente la aplaudió un montón, se fue muy contenta. Me lo he pasado genial.

Esta es la canción que cantó en español.

(Autora: Eva, 9 años)

Casiotone for the painful alone

casiotone

Las sensaciones agridulces me persiguen. Como de la mía, forman parte importante de la historia de muchas otras vidas, de casi todas. Hace muy poco tiempo descubrí un proyecto musical con un nombre de esos que ponen imagen al alma, a lo que se me ocurre pensar que puede ser el alma, a las almas de los momentos agridulces de personas como tú, como yo… Desde la escucha de la primera canción que descubrí, “Old Panda Days” (en “Advance Base Battery Life”, Pitchfork 2009) me quedé absolutamente atrapada, feliz de mi nuevo descubrimiento. Melodías pop, mucho lo-fi, voces hermosas y letras con cierto sarcasmo. “Lonesome New Mexican Nights” es otra de las canciones del mismo álbum, un recopilatorio de trabajos editados entre el 2007 y el 2009, una más de las que a la primera escucha se me quedaron pegadas a la piel.

Así que me puse a indagar y rápidamente llegó el amargor. Este regalo para los sentidos se debe a Owen Ashworth y aunque en 2013 se ha editado un directo de Casiotone, oficialmente el proyecto llegó a término en 2010. Para el disfrute me quedan los cuatro discos anteriores al mencionado y saber que el músico sigue su trayectoria con un nuevo proyecto, ahora llamado Advance Base. Esta vez, la historia nos ha dejado un sabor más dulce que amargo. Os recomiendo saborearla.

(Autor: Rosa)

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