Los mejores discos de 2015 – Primogénito López, El material

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El primer día de 2015 nos levantábamos con resaca y con una noticia: la publicación del primer largo de Primogénito López, el indescriptible grupo barcelonés que ya nos había sorprendido con su single de 2012 y que nos entregaba, de manera tan madrugadora, una nueva y más amplia colección de canciones.

No es Primogénito López un grupo fácil de digerir. Unos arreglos musicales robóticos, una voz que no canta y unas letras cercanas a los poetas callejeros y llenas de referencias locales que desconocemos. Pero sus boleros urbanos enganchan, y de manera brutal. Dijimos en su momento que Almodóvar debería elegirlos como banda sonora de su próxima película; ahora pensamos que todo el cine español podría nutrirse de las canciones de los de Sant Feliu de Llobregat. Pasa el disco y cada vez nos maravillamos más: “Sala Iberia”, “Einheit spanischer freiwilliger”, “El mestral”, “Desórdenes”, “El material”, “Teniente Alcaide”, “La tramontana”… Póntelas, apréndelas, cántalas, trágalas, digiérelas, escúpelas. No encontrarás nada mejor.

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Los mejores discos de 2015 – Miley Cyrus and her dead petz

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Miley Cyrus nos ha dado infinitos grandes momentos en este 2015. Desnudos en revistas, apariciones en televisión, presentaciones de galas, multitud de fotos en su cuenta de Instagram… Pero ninguno tan agradable y creativo como la publicación de este extraño disco, “Miley Cyrus and her dead petz”.

La amistad nacida en 2013 entre Wayne Coyne de los Flaming Lips ha traído dos divertidas consecuencias: un ejército de haters, que consideran que Mr. Coyne está destrozando la dignidad y la candidez de su para siempre querida Hannah Montana, y un magnífico disco compuesto por Miley e interpretado por los Flaming en la parte musical y por Miley en la parte vocal.

Desde luego, lo que sí es cierto es que este es un disco sorprendente, que nos pilló a todos en su momento con el pie cambiado. Publicado por sorpresa y sin promoción (la propia Miley se encargó de decir en la gala de los MTV Music Awards que el disco estaba disponible en Soundcloud), editado fuera de su contrato con RCA pero con el beneplácito de la misma (que seguramente no tendría ni idea de qué hacer con él), y compuesto bajo la premisa de lo que parece una libertad absoluta. Miley Cyrus hizo lo que le dio la gana, Wayne y su banda apoyaron esa libertad y le dieron forma. Cuando un disco se construye bajo la idea del todo vale, generalmente da grandes resultados.

Nos puede gustar o no la estrategia de Mrs. Cyrus para hacerse mayor/vender el disco: salir en pelotas por donde quiera que vaya. La galería de imágenes que dejó el “Milky Milky Tour” que siguió a la publicación del disco es fantástica y exagerada. Nos puede gustar o no la estrategia de Mrs. Cyrus de intentar convencernos de que es guay: escribir como en el puto whatsapp (I forgive yiew…) y embadurnarse de gel de purpurina y de leche de burra. Podemos odiar a muerte al personaje de Hannah Montana e incluso podemos odiar a muerte a los Flaming Lips. Pero por encima de todo eso, hay un discazo enorme que recoge lo mejor de los dos mundos: la preciosa voz de Miley Cyrus y su capacidad de escribir baladas mainstream y el pop psicodélico de Flaming Lips y la desvergonzada capacidad de arriesgar que les caracteriza.

“Miley Cyrus and her dead petz” está lleno de grandes canciones. Brilla por encima de todas “Space boots”, que habría tenido hueco en el propio “The soft bulletin”, pero hay otras: el ruido bailable de “1 sun”, el baladón emocionante de “I get so scared”, la funky “Bang me box”, las colaboraciones “Tiger dreams” (con Ariel Pink) y “Slab of butter” (con Sarah Barthel), el histérico final de “Twinkle song”, que empieza como una balada Disney… Un disco irrepetible (no creo que RCA le deje repetir la maniobra) y una aventura apasionante, que como digo nos deja un 2015 lleno de buenos momentos.

Los mejores discos de 2015 – Ghost transmission, Apparitions

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“Apparitions” (El genio equivocado, 2015) nos devuelve a aquellos tiempos en los que todos los grupos que salían en el Rock de Lux querían parecerse, de una u otra manera, a los hermanos Reid. Añadiendo distorsiones, saturaciones, guitarrazos descomunales, desarrollos vaporosos, etc., aquellas referencias al dreampop, a lo velvetiano, al noise, quedaban encerradas en torno a The Jesus and Mary chain.

El contundente inicio con “Whore” inicia el descenso por ese tobogán, por el que vamos tropezando con cartas como Union wireless, Pribata Idaho, Usura, Automatics o (¿alguien más se acuerda?) Guedeon della. Acabando con otro pildorazo, “Revolt teen”, estas transmisiones fantasma agudizan la presencia, en forma de ectoplasma, de unos años en los que nos encontrábamos a gusto.

Los mejores discos de 2015 – Blur, The magic whip

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Es difícil para un grupo que lo ha sido todo editar un disco, años después, con canciones nuevas. Es difícil también enfrentarse a ese tipo de discos, por otro lado, cuando eres oyente (y fan). Sin embargo, hay que hacer un esfuerzo y reconocer que cualquiera de nuestros grupos favoritos tiene todo el derecho del mundo a intentar, una vez pasado el tiempo, volver a conquistarte con un disco totalmente nuevo. Otra cosa es que lo consigan, y para eso hay que poner de las dos partes.

“Parklife” es un disco enorme, mítico, de eso no hay duda. Pero cuenta con dos elementos muy fuertes a su favor. Uno de ellos es la sorpresa: en 1994 no sabíamos que Albarn, Coxon y compañía iban a ser capaces de hacer semejante disco. El otro es el paso del tiempo: “Parklife” ha tenido 20 años para instalarse en nuestro misticismo. Sin embargo, sería injusto basarse en esos dos puntos para decir que Blur ya no tiene nada que contar y que nada de lo que haga va a ser mejor que lo que ya ha hecho.

“The magic whip” puede ser (yo creo que lo es) al menos tan bueno como “Parklife”. De hecho, repite muchos de los elementos de éste: las primeras canciones (“Lonesome street”, la hermosísima “New world towers”, el cinismo de “Go out”, o la capacidad de crear personajes como en “Ice cream man”) podrían estar perfectamente en aquel disco. Otras dan un paso adelante, como se pudo dar en “Blur” o “13”, buscando caminos inexplorados: “There are too many of us” o la magnífica “My terracota heart”. Si ya además nos regalan cancionacas como “I broadcast”, poco más que decir.

Blur ha puesto de su parte grabando un maravilloso disco. Nos toca a nosotros poner de la nuestra y aceptar que sí, que han pasado 20 años, pero que los cabrones están en buena forma.

Los mejores discos de 2015 – Purity ring, Another eternity

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“Another eternity” de Purity ring se ha convertido, poco a poco, en el gran triunfador de 2015 para El jardín de Octopus. Con el sello de calidad de 4AD, con una portada preciosa, con ese sonido indeterminado en el tiempo, entre los 80, los 90 y los 2000, y sobre todo, con una cancionaca como “Begin again”, fue uno de los discos que más hemos escuchado el año pasado.

No es habitual una conexión tan fuerte entre lo que muestra la portada de un disco y la música que encierra en su interior. En el caso de “Ahother eternity”, hay mucho de magia y de ilusionismo en unas canciones que, tal y como muestra la imagen, consiguen hacernos levitar y acercarnos a la luz, renaciendo (empezando de nuevo) desde la oscuridad en la que estamos inmersos. El trabajo de Corin Roddick y Megan James construyendo paisajes etéreos y llenos de ensoñación no deja de parecerse enormemente al truco perfecto del ilusionista que, entre gestos grandilocuentes y juegos de manos, presenta a su bella compañera solo para meterla en una caja y hacerla desaparecer.

Más ampulosos que Portishead, menos hedonistas que Pet shop boys, más rosáceos que Cocteau twins, y con solo dos discos, Purity ring merecen ya un cajón propio dentro de 4AD.