Tindersticks en Vigo – 23 de Febrero de 2020

(Foto.- El Periódico)

Hacía mucho que no reseñábamos un concierto en estas páginas. Tampoco hemos ido a muchos; quizá desde el último Sinsal que comentamos debimos ir a ver nada más a Mercury rev, Lambchop y a los Posies. Así que la llegada de Tindersticks a nuestra ciudad no puede pasar sin comentar.

Los escoceses llegaban con nuevo disco a presentar, “No treasure but hope”, un disco que ya tuvo recorrido durante el 2019 pero que en nuestro caso todavía quedaba por ser masticado y digerido. Pero el concierto dejó bien claro que las canciones nuevas están a la altura de los grandes clásicos del grupo, y la propuesta sonora fue homogénea y con un estilo reconocible y que protagonizó muchos minutos del concierto; el grupo saltaba de disco en disco pero el color y el tacto permanecían.

Un concierto precioso que nos hizo disfrutar de nuevo con la música en directo; no vamos a muchas cosas, pero vamos a las mejores.

 

Dearly beloved – Living proof

Hablábamos ayer de Dearly beloved y de la huella que nos dejaron como teloneros del concierto de Sebadoh en Vigo (y en casi toda su gira europea). Los canadienses, formados por el duo Rob Higgins y Niva Chow, transmiten con su música una química estridente y electrizante que no deja indiferente.

Han publicado ya su sexto disco en este 2019, “Times square discount”, y aunque esta canción es de hace ya unos años, el video refleja fielmente cual es la actitud de estos indiepunks en el escenario.

 

Sebadoh en Vigo – 16 de Octubre de 2019

A veces toda esa conjunción de hechos y circunstancias que ocurren en el mundo y que no dependen de nosotros se conjuran para hacernos felices. Lo hayamos merecido o no, hay días que nos llega una noticia maravillosa y a partir de ahí la vida es un poco más agradable.

Hace meses nos llegó una de ellas: nuestra amiga inseparable Ana Janeiro nos avisaba de que se acababa de comprar la entrada para el próximo concierto de Sebadoh en… ¡Vigo! Una de las bandas de nuestro top 3 particular iba a tocar en nuestra propia casa. ¿Hay alguna noticia que te puedan dar mejor que esa?

Al final la noticia se torció bastante (toda esa conjunción de hechos y circunstancias que ocurren en el mundo y no dependen de nosotros a veces se conjura para recordarnos que no debemos entusiasmarnos demasiado): uno de nosotros, por temas de trabajo, no podía ir al concierto, y en el último minuto Ana tampoco podía asistir. Y aunque no tengo demasiados problemas para ver conciertos yo solo, la verdad es que ir solo justo a este concierto me resultó bastante doloroso.

Llegué a La Iguana (mítico y eterno local de conciertos de nuestra ciudad) y me coloqué entre la multitud para disfrutar lo más posible de un momento que ya sabía que no se iba a volver a repetir en mi vida. A pesar de ser, como digo, una de nuestras bandas top 3, solo tuvimos ocasión de verles en directo una vez, en un accidentado y aventurero viaje a Madrid, un concierto que no nos dejó buen recuerdo. Sí pudimos ver a Lou Barlow tocando con unos renacidos Dinosaur Jr. en Paredes de Coura, pero claro, NO es Sebadoh.

Se ocuparon de calentar el ambiente los canadienses Dearly beloved, una explosión de indiepunk que no cabía en el escenario y que sinceramente dieron un concierto espectacular.

Cuando Lou, Jason y Bob salieron al diminuto escenario, la emoción me empezó a subir. Poco a poco fueron entrando en calor, haciendo buenas enseguida tres de sus virtudes: una experiencia musical superada por pocos grupos en el mundo, una magnífica relación personal que hace que sus conciertos sean casi como una pequeña fiesta privada que el público está invitado a contemplar, y por supuesto un catálogo interminable de canciones perfectas, preciosas, emocionantes e inigualables.

Venían con disco nuevo debajo del brazo, “Act surprised”, y el repertorio se repartió entre las canciones de éste y sus grandes éxitos, con especial atención (por suerte) a discazos como “Bakesale” y “Harmacy”: empezaron con “The beauty of the ride” y ya se me cayó el alma al suelo, “Not a friend”, “Soul and fire”, “Perfect way”, “Got it”… acabaron con “Careful” y de nuevo casi me desmayo. Para el bis, “On fire”, “License to confuse”, “Prince-S”, “The ocean”, “Skull”… Lo tocaron todo y lo dieron todo.

Finalmente, un momento inolvidable, un hecho perteneciente a esa conjunción de hechos que no dependen de nosotros pero que podemos aprovechar y ser un poco más felices.

 

Violent Femmes Live on KEXP

Violent femmes son sin duda una de las mejores bandas de toda la historia del pop. Su música es única e irrepetible, son unos tipos cojonudos y representan mejor que nadie la visión hedonista nuestra cultura: ser felices y pasarlo bien.

En este directo para KEXP, bastante reciente (de 2017), lo demuestran a gran altura. Solo hace falta ver cómo empiezan: no tienen setlist y van a tocar las que el público pida; para empezar, eligen a un chaval de 11 o 12 años. ¡Y el crío va y escoge “Blister in the sun”! Ese chico está bien educado, carallo.

 

Festival Sinsal San Simón 2018

Este año tuvimos la oportunidad de poder volver a asistir al Festival Sinsal San Simón, un evento al que ya es la cuarta vez que acudimos y que se supera cada vez que vamos. El cartel secreto (bueno, semisecreto una vez llegado el domingo), el espectacular entorno en el que se produce (la histórica isla de San Simón, en el fondo de la ría de Vigo), el ambiente y la tranquilidad de la audiencia del festival, todo ello hace del Sinsal un acontecimiento único en nuestro periplo de conciertos a lo largo del año.

Sinsal es además un festival pensado para que acudas con niños, y ese es otro de sus atractivos. En esta ocasión fuimos con una buena pandilla de ellos y ellas, entre 10 años y 16. Y he de destacar que iba convencido de que iban a estar todo el día dando el coñazo, sobre todo las mayores, con que “a estos grupos no los conoce nadie”, “pero de donde han salido estos frikis”, etc., pero nada más lejos de la realidad. AL contrario, se hicieron fans incondicionales de algunos de los grupos que participaron; no hay nada más especial que descubrir un grupo nuevo que te gusta y que te va a acompañar el resto de tu vida.

El día comenzó con Cosmo Sheldrake, londinense, autor de un conjunto de canciones emocionantes que sonaban perfectas en ese pequeño jardín, con el sampler y su preciosa voz como únicas ayudas.

 

Luego fue el turno de Marem Ladson, una exótica combinación entre USA y Ourense con una magnífica voz, aunque su propuesta musical me pareció, en aquel momento, un tanto superada ya.

 

El día siguió con la esquizofrénica propuesta de Karpov not Kasparov, desde Rumanía, ritmo bailable y bailarinas entre lo folclórico y lo futurista. Un ejemplo de la globalización del concepto hipster.

 

Uno de los momentos del día para la pandilla de chicas que nos acompañaba fue el concierto de Esteban & Manuel, un fiestón rumbero que conquistó a propios y extraños, y que consiguó que aún en las últimas horas del día, en el barco de vuelta, los que estaban allí entonaran todavía un entusiasta “Esteban y Manueeeeeeeeeel”. Increíble.

 

De seguido, en el escenario principal, la primera de las grandes sorpresas del día, los turcos Altin Gün. Habituales en los festivales europeos de este verano, enseguida conquistaron con su propuesta bailable surgida de ritmos exóticos, instrumentos tradicionales y aromas mediterráneos.

 

Lo que vino después fue una de las sorpresas más agradables del festival. Desde Sudáfrica, Nakhane y su propuesta post-funk llena de emociones, con una voz privilegiada y una puesta en escena brutal y embriagadora. Una maravilla más disfrutable aún si cabe en los primeros momentos del atardecer en la ría, unos momentos que siempre aportan un plus de magia.

 

A continuación otra de las grandes fiestas del día: la cubana La Dame Blanche. Rumba afrocubana, hip-hop, reggae, ritmos latinos de alto voltaje, reivindicaciones feministas y un éxtasis colectivo que llevó a mis jóvenes acompañantes a subirse al escenario, a comprarse el disco y a pedirle que se lo firmara e incluso a invitarla a una cerveza con lo que les quedaba en las pulseras de pago. Hay que agradecer que La Dame Blanche trató a todo el mundo de forma exquisita, sorprendida seguramente del efecto que había causado en unas niñas de 13 y 16 años.

 

Y por último, uno de los conciertos más divertidos que recuerdo en todas mis visitas a Sinsal: Jungle by night desde Amsterdam. Una explosión de ritmo, diversión, buen rollo y comunión artistas-público. Contaron que llevaban 30 horas de viaje desde Indonesia y que estaban un poco cansados, pero no me imagino cómo será entonces un concierto en el que estén a pleno rendimiento. Se metieron a la gente en el bolsillo desde la primera nota de trombón, y no los soltaron hasta el último golpe en la caja. Una magnífica despedida para un día especial.

 

El festival Sinsal San Simón es muy especial, por todas estas cosas y por muchas otras. Es un acontecimiento que esperamos a lo largo de todo el año, y que recomendamos a todo el mundo. No hay nada que se le parezca.

 

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