Tula – Wicked game

tula“Wicked game” es, seguro, una de las canciones más versionadas de la historia. Cientos de miles de artistas o pseudoartistas han intentado mejorar una canción inmejorable, sin conseguirlo. Las suecas Tula tampoco la mejoran, pero al menos se la llevan a su terreno y nos ofrecen una visión más tétrica y oscura que la original, y que merece la pena escuchar. El video aporta poco más, ya que lo único que vemos es una espalda bajo una luz azul en la oscuridad, multiplicada a veces por dos o hasta por tres. Aquí la tenéis.

Lo-fang – Blue film

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Ya habíamos hablado de Lo-fang en el fancine, a propósito de su versión de “You’re the one that I want” de Grease, pero hoy toca hablar del disco en su totalidad, de un disco lleno de buenos momentos y que, tras escucharlo, te deja una maravillosa sensación.

Según nos cuentan en 4AD, “Blue film” (el debut de este artista cuyo nombre real es Matthew Hemerlein) se grabó en una granja en Maryland, en hoteles de distintos lugares como Camboya, y en distintos estudios. Quizá todo eso se vea en el disco: una pizca de ruralismo en las notas de rhythm’n’blues, un soplo de pop de habitación, y bastante de electrónica de impecable suavidad. Como si de una mezcla imposible se tratara, “Blue film” nos trae a la cabeza nombres tan dispares como Terence Trent D’Arby, Twin shadow, Tracey Chapman o (incluso) el James Arthur mainstream de “Impossible”. Pero toda esta amalgama funciona, y cada elemento cumple su función emocionadora (¡palabro!) mientras sus estribillos se nos meten en la cabeza y se nos funden con las neuronas de la melancolía.

La voz superpersonal de Mr. Hemerlin se nos cuela desde las primeras estrofas de “Look away”, iniciando un camino por las voces del r’n’b negroide, visible a pesar de las hierbas de las bases electrónicas con sabor a ochentas. “Boris” o “When we are in fire” continúan agrandando estas agradables sensaciones, cuya capacidad de atracción se mantienen hasta que, casi al final, nos encontramos con la citada versión, maravillosa, aplastante. El poder de la tristeza en nuestra granja electrónica.

Twin shadow – There is a light that never goes out

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Quizá no sea la mejor versión de la historia, pero da gusto a veces escuchar este tipo de cosas, hechas (yo creo) desde el respeto y aportando una dosis extra de irreverencia. El paseo de Twin Shadow y Samantha Urbani es parecido al que muchos nos habremos imaginado alguna vez escuchando el superclásico de los Smiths, y la mínima revisión electrónica sirve de refresco sin ir un paso más allá de eso. Si un autobús de dos pisos chocara contra nosotros, nos gustaría estar escuchando algo como esto.

Wild beasts – Wrecking ball

miley-cyrusA veces el mundo de las versiones da momentos realmente mágicos. Artistas que consiguen desnudar una canción y capturar su esencia, reinterpretándola de manera totalmente distinta a la original y consiguiendo un mundo nuevo, unas sensaciones nuevas. Muchas veces consiguen que nos demos cuenta de que una canción de la que estamos hartos y que parece una estupidez es por el contrario una enorme canción pop, capaz de estremecernos y ponernos la piel de gallina. Y, aunque siempre nos quedará la duda de si realmente el mérito es de la canción o del intérprete, en general creo que la verdad es que hay muchas canciones que los productores nos visten con extraños ropajes, recargados y chillones, que nos aturden, mientras que cuando somos capaces de verlas desnudas nos enamoran con la suavidad y el color de su piel.

Y en este caso, a pesar de que los amigos de Wild beasts se escojonan de risa, creo que a la vez se dan cuenta de lo que están logrando. Señoras y señores, con todos ustedes, la desnudez de “Wrecking ball”.

Lo-fang – You’re the one that I want

lo-fang4AD es uno de los sellos que seguimos más de cerca, lo que nos permite ir descubriendo de vez en cuando algunas maravillas encuadradas en el pop soñador y melancólico que cultivan la mayoría de sus grupos. Hace unos días, el 24 de Febrero, Matthew Hemerlein publicaba su disco de debut bajo el nombre de Lo-Fang, disco titulado “Blue film”, que honraba el honor del sello que lo acoge ofreciendo 12 canciones llenas de magia y suavidad electrónica.

Una de ellas, sin embargo, no es una composición propia: es nada más y nada menos que el universalmente famoso y ultrabailado “You’re the one that I want”, sí, el número central de “Grease”, que ha sido versioneado hasta por Ana Simón y Santiago Segura en “Tu cara me suena”.

Flipad con la versión, y no os asustéis si tenéis que ponerla 3 ó 4 veces hasta convenceros de que efectivamente es la misma canción.

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