“Money for nothing”, el último número del Octopus en papel

Como siempre, preparar una entrada conmemorativa nos ha atascado un poco, y llevamos más de un mes sin publicar nada. Así nunca llegaremos a ninguna parte, pero bueno, eso ha sido siempre el sino del Jardín de Octopus.

Setecientas entradas. Setecientas, 700. En 7 años. Eso supone 100 entradas al año, es decir prácticamente 2 entradas semanales. Una burrada. Y aquí estamos, conmemorando esta entrada número 700 cumpliendo una vez más nuestra tradición de recuperar un número de nuestra época en papel. Y esta vez será la última que cumplimos esta tradición, por el sencillo motivo de que el número que recuperamos hoy es el último que editamos en formato papel. Así que para la entrada 800 tendremos que inventarnos una nueva tradición.

PortadaOctopus-Moneyfornothing

“Money for nothing”, publicado en 2001, fue el segundo volumen de una trilogía que iniciábamos con la salud, continuábamos aquí con el dinero y queríamos haber acabado con el amor, puesto que tres cosas hay en la vida, salud, dinero y amor, y el que tenga estas tres cosas que le dé gracias a Dios. La trilogía quedó inconclusa (por ahora), como todos conoceréis, y este espectacular número fue nuestra despedida hasta que nació este blog, digno continuador del espíritu Octopus.

El número comenzaba con una entrevista a Beef, uno de nuestros grupos nacionales de siempre. Continuaba con un artículo breve sobre Dar Ful Ful, en la cumbre en aquel momento gracias a “La belle age” y el “Artista adolescente”. Seguía otra espectacular entrevista, conseguida gracias a un revolucionario medio del momento, el correo electrónico. Los norteamericanos Coastal me contestaban unas preguntas y conseguían así que les admirara aún más.

El gran artículo de Rosa sobre Sigur Ros daba paso a uno de los mejores momentos vividos en el Octopus: la entrevista (en directo, con Ken Stringfellow, en uno de sus conciertos en Vigo) a The Posies. Grabada y realizada en inglés, flipamos porque luego al transcribirla entendimos cosas que habríamos alucinado de haberlas entendido en su momento. Ken fue increíble, superamable y maravilloso, y nos dio una entrevista magnífica. Otra entrevista que nos hizo flipar fue la de The bitter springs, conseguida también por e-mail y en la que Rosa disfrutó todo lo que quiso.

Artículos sobre unos nacientes I am kloot, Traje de saliva, The magnetic fields, Olivia tremor control, otra entrevista a los portugueses Madame Godard (¡grupazo!), otra a los maravillosos Quickspace (¡nos salimos en ese número! ¡entrevistamos a todo el mundo!) y constantes referencias al dinero y a la parte industrial y económica del mundo de la música… un montón de cosas en lo que creemos que fue nuestro mejor número. Si alguien lo quiere, todavía nos quedan.

Temporal zine

Ya hace más de 10 años que El Jardín de Octopus sacó su último número en papel. Desde aquel entonces, muchas cosas han cambiado, y esos cambios han acabado con convertirlo en el blog que muchos de vosotros visitáis a menudo. Sin entrar en si las cosas son peores o mejores, lo que sí tenemos claro es que esos más de 10 años no han conseguido derrotar a un profundo sentimiento de nostalgia: ¡qué bonitos eran los fanzines en papel!

Aquellos bonitos ejemplares de Le Touriste, el mítico Klementiev, el Fanzine de colores, el Miau! que hacían las Hello Cuca, el Tingugi de David Saavedra, el Feedback de Javi Becerra, el Insidethetaxi de Javi Weas, El planeta amarillo de Rafa Skam (que inasequible al desaliento sigue haciéndolo y cada vez más grande, el muy bruto)… aquellas pequeñas maravillas hechas a base de fotocopias y entusiasmo nos hacían pasar grandes ratos, además de contribuir al crecimiento de Correos a base de intercambios de cartas escritas a mano (¡uf, qué antiguo!).

Por eso nos ha encantado recibir el Temporal que veis en la imagen, confeccionado por Nel González a los textos y Helena Toraño, o lo que es lo mismo, Los bonsais. Grandes amantes de la música que nos devuelven en unas cuantas hojas grapadas la dulce sensación de tocar y disfrutar un fanzine de papel. Con brevísimos textos y preciosos dibujos, nos hablan de Grushenka, Wild Balbina, El Palacio de Linares, el FY-2, Blooper, The creakies, ¡Nos mola el pop!, When Nalda became punk, Las ruinas, Cornelia, Discos de Paseo, Pingüino, No fucks…

Los chicos de Temporal lo han conseguido. Han conseguido que tenga ganas de escucharme todos los Bandcamps de los grupos que presentan y que haya pensado, acaso por un instante, en cómo sería sacar de nuevo un Octopus en papel…

Nota.- Podéis seguirlos en @Temporalzine, en facebook.com/Temporalpopzine y podéis comprarlos (si quedan) en su Bigcartel.

Recuperando “La salud” para conmemorar nuestra entrada número 600

Pues ya estamos de vuelta. Preparar la entrada número 600 nos ha paralizado un poco, que ya sabeis que utilizamos estos números redondos para recuperar nuestros ejemplares fancineros en papel. Y, casi un mes después de nuestro último post, recuperamos el ritmo y para ello empezamos hablando de nuestro “segundo elepé”, “La salud”.

Esta espectacular portada (obra de Santi Ximenez) encerraba el que creo que fue nuestro mejor número en papel. Cuidamos muchísimo el diseño interior, todas las páginas están maquetadas con enorme cuidado y todos los textos son fruto de nuestro mejor momento de redacción, con una brutal cantidad de entrevistas a verdaderos grupazos. Con la salud como tema central del número, éste es el que guardo con mejor recuerdo.

Un exhaustivo artículo sobre Housemartins de Luis Macho. Una completísima entrevista a La buena vida. Un breve de Paco sobre Yann Tiersen. Un especial 10 años de Elefant Records. Un repaso mío a la discografía de Mercury Rev. Las habituales disquisiciones filosóficas en tono grosero de Ínfimus. Una espectacular entrevista de Paco a Lagartija Nick. Una magnífica colaboración de Aitor Monje (de los vascos Sal) sobre Underworld. Una breve entrevista a uno de los hypes locales de ese momento, Mary’s green jungle, otra a otro grupo local, Snowblind, y otra a Brandell Mosca, previo de Eladio y los seres queridos. Un comic exclusivo para nosotros. Un breve sobre Placebo (lógico, tratándose de salud). Paco atreviéndose a entrevistar nada menos que a TransAm. Luis Macho recuperando a The house of love. La especialísima colaboración de David Saavedra (David Tingugi en aquel momento) entrevistando a Nosoträsh. Una pequeña entrevista por e-mail a Flow (¿qué será de ellos?). Y, para acabar, un suplemento especial, añadido al número, en el viejo sistema de fotocopias, escrito por Rosa, desentrañando la indesentrañable historia de nuestro grupo preferido de todos los tiempos: THE CURE (también, esta vez, el tema obligaba).

Vamos a elegir a TransAm como imagen sonora de este recordatorio del número 8 de El Jardín de Octopus, el segundo en formato grande y con portada a color. Porque ahora, visto con perspectiva, me parece imposible haber conseguido que un grupazo como TransAm nos hiciera caso. ¡Qué sabor ochentero tan guapo tiene el video!

Recuperando el “Una semana en el motor de mi taladro” para conmemorar las… ¡500 ENTRADAS!

500 entradas. No me imaginaba que podría llegar aquí cuando el 16 de Octubre de 2006 publicamos la primera entrada de este blog. Y llegamos aquí con magnífica salud, con un montón de visitantes asiduos al que damos las gracias y un enorme abrazo y con un montón de nuevos amigos.

500 entradas en prácticamente 5 años no está nada mal. Hemos podido seguir hablando de lo que queríamos, enseñando lo que queríamos, y encontrando una respuesta al otro lado mucho mejor de la que imaginábamos. Así que, con vuestro permiso, seguiremos así.

Siguiendo nuestra costumbre, seguimos recuperando nuestros números en papel para conmemorar nuestros “cumpleentradas”. Y ya llegamos a las palabras mayores. Pues sí, en 1999, después de 6 “singles” (Arritmia EP, Mirinda EP, Gula EP, Ciencia fricción EP, Bicho EP e Isobara EP), sacábamos nuestro primer largo. Un 12 pulgadas a 33 r.p.m., en imprenta, con portada en monocolor y un diseño mejorado (no llega a lo espectacular del tercer largo, el de “La salud”, pero está bien chulo). Con el bricolaje como excusa argumental, hablábamos de Divine comedy, Superchunk, Splat, Toxic, los grupos de la escena de Louisville, Spiritualized, Belle & Sebastian, Le Mans, Inspiral carpets, Ian Dury, entrevistamos a Manta Ray, ¡a Morphine!, a Alias galor y a Sexy Sadie, e incluimos nuestras frikadas habituales, como un artículo dedicado a los mocos y a esas bolitas que nos gusta formar con ellos.

En la sección de discos hablabamos de enormes discos de 1998 y 1999, como el “The boy with the arab strap”, el “Mutations”, el “An anti collection for all ages” de Anti, el “Electro-shock blues” de Eels, el “The jazz age” de Jack, el “without you I’m nothing”, el “Is this desire?” o el último que sacó Sebadoh. Me gustaría poneros aquí una de las reseñas, creo que especialmente bien conseguida:

Edwyn Collins “I’m not following you” (Setanta, 1998).
No sé por qué tengo la impresión de que este tipo es uno de esos músicos de culto, un clásico de los 90 desconocido, y de que un pequeño grupo de iluminados reescucha una y otra vez sus discos como forma de vida. Yo, por mi parte, me conformo con disfrutar de este magnífico disco, que de puro ecléctico se podría definir como un libro de texto sobre pop atemporal. Lleno de suavidad y elegancia, de ritmos bonitos y de sentido del humor, es un disco multiusos, que tanto vale para follar, para relajarse una tarde de verano o para vestirse el día de Fin de Año. Destaco “It’s a steal”, de melodía insinuante, la divertida “The magic paper”, la autoexplicativa “Seventies night”, la ruidosa “Adidas world”, la extraña “I’m not following you”, la rabiosa “Downer” o “For the rest of my life”, cálida y amorosa, la canción perfecta para empezar el mejor día de tu vida. Como si fuera un Beck elegante, un Zappa comercial, un Travolta serio o un Bowie divertido, Edwyn Collins es un inclasificable más.

En fin, un número que iniciaba una etapa nueva del fancine.

Recuperando el Isobara EP para conmemorar las ¡400 entradas!

Joder, 400 ya. ¡Qué rápido va esto! Hemos tardado unos días pero fue por encontrar algo especial, y seguir con la tradición de conmemorar números redondos con recuperaciones de nuestros números en papel. Y hoy le toca al “Isobara EP”.

Fue creo el primero con una temática general, en este caso el tiempo. En él hablamos de Humanoid, Pulp, Lilys, Crank, Posies, Folk implosion, Manta Ray, The sundays, Baby powder, Soviet sister o Propellerheads (todo esto en discos), Cornershop, Quickspace, Tedium (entrevista), Benicassim, Suede, Wedding present, Radiohead, el sello Jabalina, Yo la tengo, The primitives, Patrullero mancuso (otra entrevista), etc. Incluso tuvimos una colaboración muy especial, casualmente, la de Mario Picazo, mítico hombre del tiempo.

Uno de los artículos estrella fue el que hizo Rosa sobre Luna, ejemplo perfecto del espíritu Octopus.

Resulta realmente difícil hacer un artículo sobre un grupo cuando no has tenido la oportunidad de escuchar al menos el 50% de lo que tienen publicado. No se trata de echar morro al asunto y cubrir páginas, se trata simplemente de ser sincera y en un acto de egoísmo generoso intentar conocer más a fondo a una banda que me ha tocado de lleno el corazoncillo pop y permitir que aquellos a los que os ha pasado algo similar tener la misma posibilidad. Como excusa, si cabe, decir que cabría haber hecho el intento de hacerse con más discos antes de escribir el articulillo pero amigos estamos en provincias y puedo asegurar que este tipo de cosas no son elementos de fácil localización.

El grupo lo forman Dean Wareham, ex Galaxie 500 y alma poética del grupo además de guitarra y voz, Justin Harwood, bajista procedente de The Chills, Stanley Demensky, batería de The Feelies, y después de 2 años de rodaje, en el 93, se les une el segundo guitarrista, Sean Eden. El cambio más reciente en la formación ha sido el batería, que en el último disco ha pasado a ser Lee Wall. En algún lugar podríais encontraros con que el nombre del grupo no aparece como Luna sino como Luna2. La causa, una cantante estadounidense, muy conocida ella, tenía el mismo nombre y les amenazó con demandarles. Poco más tarde de haber utilizado el truco del cuadrado, fue todo cuestión de untarla un poquito, ni siquiera tanto como ella en principio insinuaba, y no volvió a dar problemas.

Dean y Justin se conocieron en Inglaterra y cuando ambos abandonaron sus proyectos anteriores cruzaron el charco hasta NY y empezaron a tocar juntos incorporándose más tarde Stanle. Como trío grabaron uno de los que muchos consideran de los mejores discos del 92, el “Lunapark” (Elektra/Summershine), producido por Fred Maher y con claras reminiscencias del sonido Velvet Underground, Talking heads y Television. Pese a todo, este disco no tuvo una gran acogida en el mercado y en general la prensa independiente les hizo un vacío considerable (paradojas de la vida). Quienes sí les tuvieron en cuenta fueron nada menos que los mismísimos Lou Reed, John Cale, Sterling Morrison y Moe Tucker, cuando hicieron un amago de volver a juntarse (y se juntaron) llamándoles para que fuesen sus teloneros en la gira europea.

Esto, según los miembros del grupo, fue una gran experiencia para ellos pues era uno de sus grupos de referencia y además les valdría para comenzar una relación personal con Sterling Morrison que desembocaría en las colaboraciones de éste en el segundo álbum, “Bewitched” (Elektra, 1993). En este trabajo las canciones “Friendly advice” y “Great Jones St.” tienen la guitarra de Sterling, y en otras como “This time around”, “Into the fall” o “Bewitched” tienen la colaboración del Hammond de John Baumgartner (las dos primeras) y de Justin Harwood (la tercera), siendo éste un elemento que hace que todavía se les relacione más con el sonido de la Velvet. La producción corrió a cargo de Victor Van Vugt y el disco se grabó en los estudios Right Track & RPM Studios en NYC.

Pero una de las colaboraciones del grupo que tuvo más impacto fue la versión de “Bonnie & Clyde” de Serge Gainsbourg, en la que la interpretación iba a cargo de Dean y de la preciosa voz de Laetitia Sadier de Stereolab. Un single, “Bonnie & Clyde” (Beggars banquet, 1995) con dos canciones (5 en la versión CD), entre las que se encuentra “Thank you for sending me an angel” de David Byrne (Talking heads).

El tercer album, y quizás el de mayor repercusión, fue “Penthouse” (Beggars banquet/Elektra, 1995). En este album vuelve a aparecer la antes mencionada “Bonnie & Clyde” como canción sorpresa, sin presentación en la carátula. Este disco está producido junto con Luna por Mario Savati, que hizo el último de Television, y Pat McCarthy, que hizo el último de REM. La relación con Television va más allá en “23 minutes in Brussels” y “Moon palace”, en las que la guitarra es de Tom Verlaine. Se trata de un disco con una producción muy cuidada con melodías muy brit-pop. La voz de Dean Wareham está omnipresente en cada canción, es sin duda una de las cosas que más llaman la atención y lo que más valor tiene de todo es que lo consigue sin recurrir a golpes de efecto tratando de parecerse a nadie ni forzando espectacularidad, es una voz clara, diáfana y muy personal.

Las colaboraciones con miembros de otras bandas, incluso las versiones, no son hechos aislados, se han repetido en numerosas ocasiones, podría añadir como ejemplo de versiones “Indian summer” de Beat happening o “Ride into the sun” de la Velvet ambas incluidas en un maxisingle del 92 titulado “Indian summer”(Rough trade).

En general una de las cosas que caracterizan a Luna es el cuidado de las melodías, tristes, sea lo que sea lo que están contando las canciones. En este sentido, en el tipo de melodías que componen, es en el que se les compara con la Velvet, además de relacionarse a ambos grupos por las razones ya expuestas. Se dice por ahí que Luna ha recuperado de la Velvet sus melodías y que Yo la tengo ha traído al presente la parte experimental de la mítica banda.

“Pup tent” (Elektra/Beggars banquet, 1997) es su último trabajo. En este disco, como ya adelantaba al principio, se produce un cambio en la formación, bien, en realidad se produce como un año antes de la publicación, en el verano de 1996 Lee Wall sustituye a Demensky en la percusión. Quien sí repite con ellos es Pat McCarthy en la producción y esto se nota bastante pues aunque quizás el “Pup tent” es un disco más trabajado y con mejores canciones que el “Penthouse” creo que son discos que siguen una misma línea.

“Pup tent” es una verdadera joya. Es uno de esos discos que te van atrapando cuanto más lo escuchas. Desde la primera canción “Ihop” te sientes como hipnotizado, envuelto en una atmósfera misteriosa que te provoca temblores en las manos que van ansiosas a subir el volumen hasta que no puedas oír absolutamente nada más. Excitante es la palabra que lo describe. El día que pueda escucharla en directo probablemente seré feliz.

“Beautiful view” tiene una melodía de esas que no pasan desapercibidas, dulce… de esas con las que nada más empezar a escucharla empiezas a mover la cabeza hacia los lados.

Seguiría una por una y no me saldrían halagos suficientes para este disco. No me quedarían halagos para esta banda a la que espero que algún día, cuando no sea demasiado tarde, se les haga justicia.

(Autor: Rosa)

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