Llum, ese gran tipo

Hoy mismo ha salido a la venta “Limelight”, el primer disco de Llum, proyecto personal de Jesús Sáez, ex-batería de Polar y miembro de los actuales The standby connection. Fuera de sus otros proyectos, Jesús perpetra con Llum un atentado emocional lleno de personalidad, con el que se cuela directamente en el cielo de esas tierras raras que el pop nacional nos regala de vez en cuando. Hemos hablado con él informáticamente, y esto es lo que nos ha contado sobre su “Limelight”

Los que te conocemos sabemos que Llum es un proyecto que viene desde muy atrás, incluso desde los tiempos de Polar. ¿Cuándo y por qué surge Llum dentro de la cabeza de Jesús Sáez?

La verdad es que la primera idea era algo que pudiese hacer solo con una guitarra, sería allá por el 2004-2005. Mover a un grupo es algo complicado y costoso, y veía a algunos grandes intérpretes como Will Johnson que eran capaces de dar grandes conciertos ellos solos, por lo que me pareció una manera fantástica de poder moverme por el mundo de una manera sencilla y que me atraía. Ya tenía a Polar para llenar mis ansias de electricidad, y quería poder profundizar en otros estilos musicales, en otros sonidos.

Una de mis grandes ilusiones siempre ha sido poder viajar mi música por allá donde pudiere, e incluso hacer un mes entero de conciertos por toda la geografía española con la única compañía de mi guitarra tocando absolutamente todas las noches, cada día en un lugar distinto, por escondido e impensable que fuese. Por soñar, la geografía americana también podría ser susceptible de visita. Obviamente eso de coger un escenario y plantarte solo delante de la gente no es algo que se aprende en dos días, y en todo ese proceso la idea se ha ido desarrollando, he probado con varios idiomas, sonidos, estilos… Aunque lo de la guitarra sigue siendo parte de la esencia: ninguna canción pasa el corte si no es suficientemente buena por si misma, en su versión más desnuda, sólo con las seis cuerdas. Después ya se le da lo que pide.

En ese aspecto, mi idea era bastante abierta, y de alguna manera lo sigue siendo: me gustan muchos estilos de música como para pensar que solo voy a jugar con uno de ellos. Al final esta es la razón real que da sentido a Llum: libertad. Hago lo que quiero, cuando quiero, me pongo las reglas que me quiero poner.

Creo que la portada del disco fue una decisión rápida, pero que el título del disco generó algún que otro debate interno. ¿Cómo fue el proceso?

Me gusta consultar las cosas con gente con la que tengo confianza, y muchas veces tanteo en círculos diferentes, con gustos diferentes, para ver lo que sale. No tenía muy claro el nombre del disco, quería que reflejase un cierto aspecto teatral de la vida, para jugar con esa extraña relación que existe entre la realidad y la ficción, quería que jugase con el concepto de luz, y con los sombreros, una de las señas de identidad de Llum, y no tenía prejuicios en cuanto al idioma a usar. Tengo un grupo de amigos, que nos comunicamos a través de una lista de distribución llamada Vermouthsport, desde la que despedazamos o ensalzamos nuestra realidad diaria. Son todos profundos amantes de la música, e incluso hay músicos, periodistas, sellos, etc., entre ellos. Les expuse la cuestión e incluso les lancé propuestas. También lo hablé con algunas personas de mi familia. Durante cerca de dos meses estuvimos atiborrándonos de posibilidades, mareándonos hasta la extenuación, hasta el punto que llegué a pensar no ponerle título al álbum, lo cual para mí, por otro lado, tenía mucho sentido, porque a fin de cuentas aquí lo que hay es una parte de mí, ni más ni menos. Al final no hice caso a nadie: revisando “Candilejas” me di cuenta que “Limelight” era el título perfecto para el disco. Es lo que tienen este tipo de cosas (risas).

El disco tiene un fondo de homenaje cinematográfico empapando todas las canciones, empezando por el single “Stanley”. ¿Hasta qué punto es importante el cine en la vida de Llum?

Básico. Es una de las cosas que creo que necesito para vivir. En múltiples ocasiones llego incluso a sentir el síndrome de abstinencia. A veces me encuentro con la necesidad de deglutir películas durante horas, una tras otra. Para mí el cine y la vida son dos formas de lo mismo, pero con la libertad que la primera te da para estirar la segunda. Mi desarrollo emocional, mi crecimiento personal y mi aprendizaje vital ha estado muchas veces marcado por lo que he visto en la pantalla. Pero además el cine tiene ese componente mágico, fantástico, que difumina los límites de lo real y ayuda a tener percepciones de la vida más amplias incluso de lo que es posible. Sí, la fábrica de sueños. O de pesadillas. Da igual. Cuando el cine es una experiencia, llega a puntos de mi persona que pocas cosas consiguen hacer. Y en ese aspecto, es una influencia y una referencia constante, desde el punto de vista creativo.

Ese aire cinematográfico también convierte a Llum en una “rara avis” dentro del panorama nacional. Será difícil etiquetarte. El que ordene su estantería de discos por estilos, ¿donde te gustaría que te pusiera?

Me gustaría que cada disco se pudiese colocar en un sitio diferente, e incluso en algún caso, que cada semana, cada disco, pudiese estar en un sitio diferente. Me gustaría que cuando pasen los años y eche la vista atrás, haya podido disfrutar de jugar con muchos estilos y sonidos. Me gustan muchos de esos artistas que no varían apenas de sonido a lo largo de su carrera, pero en mi caso, no es una cuestión de movilidad constante, inquietud, creatividad desbordante, desafío, experimentación, ni nada así. Es mi visión de la vida, esa que está reflejada en “Tragón”, hay muchos sabores diferentes hay fuera como para permitirse el lujo de estar comiendo siempre lo mismo. Y si puedo probarlos todos, mejor. La vida son experiencias, sensaciones, emociones, sentimientos. Tengo mis prejuicios, claro, como todos, pero intento siempre librarme de todos los que pueda.

Pero en cualquier caso, lo que más me gustaría es que mi disco siempre estuviese a mano, que se situase en ese montón de álbumes que siempre te apartas para escuchar con más frecuencia.

Josh Rouse encabeza una larguísima lista de invitados. ¿Esto dificulta la grabación de un disco o la hace más fácil y agradable? Recuerda a proyectos como The magnetic fields, a los que por cierto me suena “My friends”.

Es cierto que la hace más complicada, hay que coordinarse, a veces conseguir los medios apropiados no es fácil, pero al final el resultado es mucho más rico. En mi caso, además, lo tenía claro. La canción me pedía un nombre determinado, una aportación clara, explícita y definida, así que yo iba y llamaba a la puerta de ese nombre, y afortunadamente, en la mayoría de ocasiones la abrieron. Obviamente conozco muy bien musicalmente a mis compañeros de Polar, y para mí fue fácil ver donde ellos podían darle alas a las canciones. Hay otras personas con las que he trabajado ya hace tiempo como The Friendly Soul Twins, Javi Torres, Luis Martínez o Pablo González, y también fue inmediato en cuanto las canciones lo pidieron. Otros son músicos de la escena valenciana que conozco hace tiempo y sabía muy bien lo que podían hacer, como Juanlu Tormo, Pau Roca o Sergio Devece. Lo de Josh Rouse y Paz Suay, me encanta, es un detalle pequeño pero precioso, quería esa complicidad que hay entre los dos, en armonía en una canción tan especial como es “On A Low Flame”. Y probablemente dos de las colaboraciones que más ilusión me hacían eran la de Javier Sánchez de La Buena Vida y Ama, y la de Flavia Muniz. La primera, porque admiro mucho a Javier, creo que Llum tiene mucho de La Buena Vida y me atraía especialmente que colaborase en los momentos en los que lo hizo, sabía que podía hacer volar las canciones en ese momentos, y era algo importante para mí a nivel personal. Y la segunda, porque soy un gran amante de la forma de entender la música en Brasil, y obviamente de muchas de sus sonoridades. Cuando Luis Calvo me descubrió a Flavia Muniz vi clarísima la posibilidad que llenase el hueco que tenía en “All The Spanish Cooks”, y que se haya podido consumar esta colaboración a través del océano es algo que también me ha llenado de satisfacción.

En cualquier caso estoy muy orgulloso de toda la gente que se ha ofrecido a participar en “Limelight”, me llena de felicidad pensar que todos ellos aceptaron los arreglos que yo les propuse y que todos ellos también supieron darle ese toque personal que cada uno de ellos tiene, y que tanto buscaba. Ya en el single de Jabalina Songs había muchas colaboraciones, me hubiera gustado que en este disco hubiera habido más duetos, me encanta el famoso tandem Sinatra/Hazlewood, pero siempre he tratado de ser honesto con mis canciones, darles lo que ellas han pedido, y buscar a las personas adecuadas para el momento adecuado, ni más ni menos.

Portada, nombre, cine, una canción sobre las insaciables ganas de vivir (“Tragón”)… da la impresión de que, más que ser una colección de canciones, este disco plasma toda una manera de ser. ¿Estás de acuerdo?

Por supuesto. Un proyecto como Llum no lo entiendo de otra manera. Y creo que en ese aspecto estás en lo cierto, “Tragón” es la canción que mejor refleja esa filosofía, ese modo mío de entender la vida. He ido poniendo trocitos de mí en este disco como el que prepara una receta maestra, cuidando cada detalle, desde la presentación hasta el poso final (y aprovecho de nuevo la metáfora culinaria). Por eso me llena tanto de satisfacción ver como las colaboraciones han hecho un poco más rico mi mundo, ver como la relación con esas canciones ha llegado a ser compleja, independiente, cercana y distante al mismo tiempo, ayudándolas a crecer pero dejándoles la independencia necesaria para que puedan hacerlo por sí mismas, y esto último probablemente haya sido lo más difícil. He aprendido muchísimo, pero sobre todo, he disfrutado muchísimo. Y eso es lo único que, pase lo que pase ahora con su salida y su exposición al público, seguro me voy a quedar. Aunque, obviamente, espero que finalmente me pueda proporcionar más momentos de placer y aprendizaje.

Creo que la vida se puede mirar de dos maneras: con irónico y sarcástico optimismo o con luminoso y brillante pesimismo, y en ambas siempre hay un ingrediente muy necesario, el humor. Opté por la primera opción, aunque un poco de la segunda también hay, acaban siendo indivisibles. Y aquí está.

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6 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Lulu Honolulu
    Oct 01, 2012 @ 14:47:03

    Y que luego triunfen Vetusta Morla…

    Responder

  2. silver account
    Oct 02, 2012 @ 18:01:49

    ¿Cuándo y de qué modo empezaste a pensar en un nuevo disco? Llevaba años sin cantar ni debajo de la ducha, y una noche quedamos, también de una forma atípica, porque llevábamos mucho tiempo sin vernos, con Suso [Saiz] y con Nacho [Lliso], de Esclarecidos, todos estábamos pasando por un momento complicado, por situaciones profesionales de poco trabajo; también había problemas de salud, no estábamos muy boyantes ninguno de los tres, pero me preguntaron tanto Nacho como Suso si no me había planteado volver a cantar o hacer un disco, y dije que sí, que claro, que me encantaría, con Esclarecidos, con Lliso, incluso un disco en solitario. Eso quedó más o menos ahí, y cuando llegamos por la noche a casa, Alfonso me dijo “te lo plantean seriamente”; y le respondí, “¿por qué no?”. Además me parecía una buena manera de echar un cable a Suso, que en ese momento estaba pasando una mala época, implicarle y sacarle un poco de esa depre que tenía. Me puse en marcha y pensé que lo mejor era hacerlo en solitario, porque me parecía la manera más sencilla de encarrilar un proyecto para mí en ese momento, coger mi guitarra y mientras te das un paseo, componer aquí y allá. Cuando me quise dar cuenta tenía un montón de canciones, me las grabé como pude, cogí la guitarrita y me fui a casa de Suso, ya había pasado la vuelta de aquel verano, hace dos años de esto, y comencé a cantarle a Suso mis canciones, él puso los ojos como platos y me dijo “aquí hay algo, aquí hay disco”. Llamó corriendo a Emilio [Saiz, guitarrista en el disco e hijo de Suso] que estaba componiendo su propio disco y nos pusimos a trabajar los tres.

    Responder

  3. xurxob
    Oct 02, 2012 @ 18:24:09

    Es que eso es un trozo de la entrevista a Cristina Lliso de la RDL…

    Responder

  4. Trackback: Llum – All the spanish cooks « El jardin de Octopus

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