Cómo fue el Lolapop Festival

Y con el final del verano llegó la propuesta del Lolapop, con el encanto de los festivales pequeños, de las cosas pequeñas, de los lugares pequeños… donde son los grupos con su buena actitud, el precioso enclave, el buen ambiente y las ganas de quienes organizan de que todo salga bien, los que habían de hacerlo grande. Y lo hicieron, ¡claro que sí!

Empezó el atardecer con Munich sobre el escenario. Estos locales se empeñaron en que los todavía pocos que por allí pululábamos nos pusiéramos a bailar, casi a hacer pogo, cuando aún no habíamos entrado ni un poquito en calor. No consiguieron la reacción, pero parecían pasárselo bien sobre el escenario.

Rusos Blancos les siguieron, dando fe de una de las claves del festival, su público (el del festival) ha de estar dispuesto a la apertura de oídos, caben cosas bien diversas en el Lolapop. Incluso puede que algunas no te gusten. ¿Y qué? Nada, no pasa nada. Yo por este grupo tengo cierta debilidad porque nuestros peques se lo pasan pipa cantando varias de sus canciones. Habrá que darles más tiempo para reconocerles más o menos mérito, la verdad es que en directo podrían haber sonado mejor.

Llegó uno de los mejores momentos del festival con Bigott. Muy, muy grandes. Posiblemente el momento más bailado, posiblemente la propuesta más original, posiblemente mi debilidad responda a un cierto deje Velvet Underground en algunas de las canciones. Me quedo con las ganas de seguirles más de cerca.

Con Maryland aprovechamos para cenar pues, lo siento, la insistencia en parecerse a Sexy Sadie, me puede. Tocaron muy bien, hacen lo que hacen a la perfección, llenan el escenario y tienen una actitud de “grandes” que está muy bien porque saben tenerla sin chulería; pero no sorprenden, no innovan, al menos no en la misma medida en que hacen bien lo demás.

Uno de los momentos que esperaba era la actuación de los Niños Mutantes. No defraudaron, lo hicieron bien y demostrando las tablas de la experiencia que para eso sirven. Señores granaínos, los señores y señoras de Galicia que les hemos visto les hemos disfrutado mucho, y al menos yo agradezco el compromiso demostrado denunciando sin ambajes los tiempos de mierda que nos han tocado. Y sí, esa dedicatoria a la Sra. Fabra, me ha llegado al alma. ¡¡¡Le favorece un güevo estar callada!!! ¡¡AMEN!!

Con esto lo dejamos, que por cuestiones de agenda no pudimos quedarnos a ver a los Supersubmarina. Ojalá la cosa se repita, en Redondela, en Cangas o en casadios… da igual, lo que importa es que la magia de las pequeñas cosas nos siga llegando.

(Autora.- Rosa)


(FOTO DE ALBERTO PÉREZ BARAHONA)

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1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. Trackback: Lolapop y los niños | El jardin de Octopus

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