El niño gusano

Hace un montón de días que no publicamos nada, y lo sentimos. Pero prometemos recuperar las fuerzas y los ánimos, y volver a mantener el ritmo de publicaciones que habíamos alcanzado en nuestros mejores días.

Para empezar a hacerlo recuperamos un tweet que enviamos hace un montón de tiempo. En él pedíamos vuestra colaboración y os invitábamos a escribir sobre un grupo noventero que os hubiera marcado. Hemos de decir que la convocatoria, a pesar de que prometíamos regalar un disco al que nos enviara algo, no tuvo demasiado éxito. Así que tras unos días me alegró un montón recibir un artículo, enviado por un gran amigo, fancinero de pro cuando estas cosas se hacían con corta y pega en papel y fotocopias: Antonio Llarena, responsable además del blog Ayer nevó en Silsoe, tristemente abandonado actualmente.

Antonio nos propone recuperar a El niño gusano, uno de los grupos más recordados de la escena indie nacional de los años 90 y que definitivamente nunca podrá regresar, tras la muerte de Sergio Algora. Qué curioso, la última entrada del Silsoe también habla de otra muerte, de la de Pedro San Martín de La buena vida, otro mítico grupo noventero que no volverá a reunirse.

Pues nada, Antonio se gana el disco de regalo y para despejar esas nubecillas de tristeza que me acaban de entrar doy paso ya al artículo. ¡Gracias, amigo!

Desde que empecé a comprar discos, hace ya muchos años, he pensado que algún día llegará un momento en el que no tenga suficiente espacio en las estanterías del salón para tenerlos todos organizados a mano, para poder escucharlos en cuanto me apetezca. Llegará el momento en el que tenga que separar mi colección y hacer al fin una distinción entre los discos que escucho frecuentemente y los que sé que nunca, o casi nunca, voy a volver a escuchar (sí, tengo discos que probablemente no llegue a escuchar, pero forman parte de mí, así que no puedo deshacerme de ellos). Soy consciente de que, a no ser que me toque el euromillón y me compré una casa enorme, ese momento llegará tarde o temprano. No me he parado a plantearme qué discos se quedarían en las estanterías del salón y cuales se irían a otras habitaciones o, peor aún, a una caja en el trastero. No obstante, sí tengo claro que todos los discos de El Niño Gusano se quedarán en el salón.

El Niño Gusano es uno de esos grupos que sé que seguiré escuchando el resto de mi vida. Cuando hayan pasado 30 o 40 años, y ni siquiera se fabriquen reproductores de CDs, estoy seguro de que yo tendré guardado algún reproductor para volver a escuchar sus canciones, una y otra vez.

La primera vez que recuerdo haber escuchado a El Niño Gusano fue durante un verano, en casa alquilada por mis padres en la playa. Aún era un crío y estaba empezando a conocer eso que escuchaban mis hermanos mayores y que decían que era música indie. Por aquel entonces, me gustaban los grupos más pop, los más accesibles para cualquiera que empezaba a meterse en ese mundo, pero entonces llegó “María” de El Niño Gusano y todo eso cambió radicalmente. De hecho, aún recuerdo como mi hermano Rafa, cuando me oía cantar esa canción a voz en grito, y luego lis discos, me repetía una y otra vez, “no entiendo que digas que no te gustan los grupos raros y que te guste El Niño Gusano”. Posiblemente fue El Niño Gusano el grupo que consiguió que abriera mi mente un poco más y empezara a escuchar cosas que antes habría descartado.

El Niño Gusano, sobretodo por sus letras, no es un grupo fácil que le guste a todo el mundo; al contrario, es uno de esos grupos que, por lo que he podido comprobar en discusiones sobre música, o los amas o los odias. Aunque yo creo que en realidad lo más adecuado sería decir que o los entendías (y entonces los adorabas) o no los entendías (y entonces te parecían una broma sin gracia), y no me refiero a que seas inteligente para entenderlos, sino que tienes que tener algo diferente dentro de ti, que no todo el mundo tiene. Además tenían canciones como “El hombre bombilla”, que parecía una nana, delicada y casi de juguete, pero que luego tenía una letra desgarradora, que quizá no entran a la primera escucha.

Está claro que las letras que hacían no eran las típicas que suelen hacer los grupos de pop, no eran canciones de amor o desamor, o al menos no eran canciones de amor o desamor clásicas. Las letras de El Niño Gusano eran más bien imágenes sugerentes, imágenes que, cerrando los ojos mientras las escuchas, te transportan a otro mundo, distinto al que habitamos, poblado por personajes extraños, desconcertantes e inadaptados pero, sobre todo, fascinantes.

El sonido del grupo fue evolucionando disco a disco, canción a canción, pero el espíritu de las letras, de los títulos e incluso de las portadas de los discos (todas ellas maravillosas y tan evocadoras como las letras) permaneció inalterable al paso del tiempo, hasta que la banda se separó.

De las cenizas de la banda, salieron varios grupos, Muy Poca Gente, La Costa Brava y Tachenko, pero ninguno de sus discos (salvo quizá “Nieves y Rescates” de Tachenko) han conseguido mantener el espíritu y el mundo propio creado por El Niño Gusano.

Cada día que pasa recibimos la noticia de que tal o cual grupo han decidido volver a reunirse, que van a hacer una gira recordando los viejos tiempos y que, si las cosas van bien, incluso es posible que decidan escribir canciones nuevas. A mi me entristece pensar que, debido al prematuro fallecimiento de Sergio Algora, eso no va a pasar jamás con El Niño Gusano y que. incluso aunque pasara, que se reunieran los miembros restantes, no sería lo mismo.

Pocas veces me ha afectado tanto la muerte de una persona famosa a la que nunca llegué a conocer en persona. En el momento en que me enteré de su fallecimiento, en el que uno no encuentra consuelo pensando en un Dios probablemente no exista, me gustó la idea de pensar en la imagen de un funeral ficticio de Algora, en ese otro mundo que tanto él como el resto de la banda crearon, al estilo de la escena del funeral de Big Fish, en el que todos los personajes de El Niño Gusano se reunieran para despedirle. Allí estarían la mujer portuguesa, el capitán mosca, el hombre bombilla, Román, el jefe de las tortugas, el fabricante de alas de mariposa, madame dos rombos, el senor alambre, Tolkas y el resto de personajes que pueblan las canciones de El Niño Gusano. Todos juntos entablarían corrillos, se contarían anécdotas, recordarían viejos tiempos, brindarían por Algora y sobre todo, sonreirían. Y mientras el cuerpo de Algora permanece tumbado, su alma iniciaría un viaje hacia la luna, hacia las estrellas, mientras los personajes interrumpen su conversación para cantar todos a coro “El Rey ha muerto”.

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7 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Peter Sticks
    Feb 14, 2012 @ 20:51:31

    Precioso!
    Emocionante!
    Gallina en piel.
    Gracias Antonio.
    Gracias, Xurxo.

    Responder

  2. Jose L.
    Feb 15, 2012 @ 08:46:47

    ¡Qué bueno! El final me recuerda al homenaje que le hice cuando aún iba a la radio a hacer una pequeña sección. Allí recordé que ahora Sergio ya estaba con todos esos colegas que había ido creando: el hombre bombilla, el señor alambre, etc… me costó acabar aquel día el programa… 😥

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  3. carmelo
    Feb 15, 2012 @ 10:38:49

    grande Antonio!!!

    ayer casualmente me sorprendí cantando “Pelícano” en un semáforo 🙂

    Responder

  4. Antonio Ll.
    Feb 15, 2012 @ 12:19:10

    gracias a todos, y sobre todo a Xurxo por dejarme participar en el jardín de octopus 🙂

    Si que es curioso (y da un poco de mal rollo) que la última entrada en Silsoe sea sobre la muerte de Pedro San Martín y que ahora esta también tenga un fallecimiento de por medio… Lo que pasó es que cuando murió Pedro San Martín yo ya había abandonado el blog, pero al conocer la noticia decidí que tenía que hacer una excepción a ese abandono y publicar un pequeño homenaje, y ahora cuando tú propusiste escribir sobre un grupo español de los noventa, me apetecía escribir sobre el niño gusano porque es de mis favoritos, y era imposible escribir de ellos sin mencionar el fallecimiento de Algora.

    En fin, prometo que si alguna vez vuelvo a sacar algo en el blog, será algo más alegre 🙂

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  5. joa
    Feb 15, 2012 @ 12:31:21

    Muy chulo el artículo. Me ha encantado. Sólo un micropunto nihilista de más para mi gusto, pero eso sí: te ha faltado invitar al funeral al Conde Duque.

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  6. Antonio Ll.
    Feb 15, 2012 @ 12:42:59

    jaja, gracias Joa, es que era una lista no exhaustiva… faltan más personajes que estarían en el funeral pero no los cité… para empezar, Vicente del Bosque :-p de ahí lo de “y el resto de personajes”

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  7. xurxob
    Feb 15, 2012 @ 22:04:17

    Gracias a todos por los comentarios, ha sido un día muy especial para el Octopus. ¡Gracias a Antonio!

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