The folk implosion
No me pidais, por favor, que sea objetivo con este grupo. No lo puedo ser. Ni con ningún proyecto en el que participe Lou Barlow. No lo puedo ser. Y tampoco aunque este grupo no sea solo Barlow y esté acompañado de John Davis.
Lo que me hacen sentir las canciones de este tipo es indescriptible, es básico, es primitivo, está dentro de la sangre, del corazón y del estómago. Su disco imprescindible es “Dare to be surprised” (lo siento, pero la página oficial del grupo no ha renovado el dominio y solo hay este enlace). En él se encuentra todo lo que The folk implosion es: ritmo, emoción, pureza y sentido del humor. Escuchad maravillas como “Pole position”, “Insinuation”, o las complementarias “Burning paper” y “(blank paper)”. Y luego hablamos.
Sus otros discos no llegan a ser tan tan buenos, pero desde sus primeros intentos (muy en el terreno de ralladas estilo Sebadoh o Sentridoh) hasta su casi póstumo “The new folk implosion” hay maravillas: en “One part lullaby”, su punto más cercano al éxito, publicado por un subsello de Universal, tenemos la propia “One part lullaby”, su casi-hit “Free to go”, “Mechanical man”; en “The new folk implosion”, destaca sobre todo “Fuse”.
Aparentemente ya no va a haber más discos como The folk implosion, al romperse la relación laboral (je je) con John Davis; ahora Lou está ocupado con la reunión de Dinosaur Jr. y con sus discos en solitario. Pero nunca se sabe, y dará igual: con o sin Davis, “friend Lou” siempre hará hermosísimas canciones.
Eso de las listas
Hay quién se arroga la capacidad y el poder de ser capaz de dar una lista de las 100 mejores canciones de la historia. ¿Alguien? ¿Quién no lo ha hecho alguna vez? Nosotros mismos, un grupo de amigos entre los que nos hallamos los miembros del Jardín de Octopus, lo hemos hecho, y además por partida doble, 100 nacionales y 100 internacionales, nada más y nada menos. Lo que pasa es que hemos acabado sucumbiendo ante nuestra humildad y hemos llegado a la conclusión de que ni son las 200 mejores canciones nacionales de la historia, ni siquiera son las que más nos gustan: son simplemente 200 canciones acojonantes que todos deberíamos no solo escuchar, si no aprender, conocer y dominar.
Y para que sea más fácil, nos hemos puesto a la didáctica tarea de comentarlas, enlazarlas, incluir los videos de YouTube, todo bien masticadito y preparadito para aquellos culos tan inquietos como holgazanes. A disfrutarlas.
Desempolvando singles vol.4
Sigo escuchando y ordenando mis singles, poco a poco, a buenos ratos:
- Saltine – Find yourself alone (Houston Party, 1999). Proyecto en solitario de Ken Stringfellow de los Posies, en la época en la que empezó a tocar en directo con R.E.M. y un poco más tarde de habernos concedido una entrevista al Jardín, uno de nuestros mayores hitos. Pop de guitarras del bueno, con las mismas referencias que Teenage Fanclub, por ejemplo. Y eso es grande.
- Satellites/El diablo en el ojo – Planet crashes/Sábado noche (Primeros pasitos, 2000). Una de las primeras referencias del sello, con un split entre sus más futuribles estrellas. Edición limitada a 500 ejemplares en vinilo morado, y dos canciones en la órbita de Tindersticks, incluso la de Satellites, que iban por otro lado.
- Scott 4 – Catastrophe (svenska) (V2, 1999). Un grupo rarito aún publicando en V2, que conocí bien gracias a un coleguilla inglés que me mandaba sus discos grabados. Esta canción, “Catastrophe”, fue uno de mis hits durante un tiempo en mis pinchadas, pero acabó aburriéndome. Para poner con Beck, Eels, o Folk Implosion, por ejemplo. Este single es transparente y con la funda también transparente, y ahora mismo se escucha FATAL.
- Sebadoh – Flame (Subpop, 1999). El momento en que más cerca estuvieron de ser famosos, aunque ni con promoción lo consiguienon ser demasiado. Lo compramos cuando fuimos a verlos a Madrid.
- The secret goldfish – Somewhere in China (Elefant, 1998). En la página de Elefant los describe como el “perfecto relevo para la última generación del indie-pop”. No tengo noticias de que llegaran a serlo, pero en este single nos dan un par de canciones preciosas que tienen un hueco en cualquier recopilatorio de C86 del mundo. Club del Single, vinilo rosa.
- She*riff – Le’soll (Elefant, 1997). Otro experimento del club del single (vinilo morado y bonita funda de cartón), con Borja de Eliminator Jr. y Natalia de Nosoträsh, una de las parejas del indie patrio, haciendo aquí una bonita e interesante prueba de acercamiento a Portishead. La escena de Gijón siempre tan imaginativa y sorprendente, y no es ironía.